martes, 9 de octubre de 2007

McGiver ha rayado su coche


Pero como no iba a escuchar la bronca de nadie, no le importó demasiado. Es curioso cómo el nivel de importancia de ciertos acontecimientos, digamos, accidentes, depende de terceras personas.
Se hizo de noche y en la tele, como todos los lunes, comenzó el reality de turno y se echó unas buenas risas, feliz porque estaba sola en su sofá beige, riéndose de las adolescentes que quieren ser modelos. Pero de repente se vio emocionándose por una escenita tonta del programa, y descubrió que las lentillas se le aclaraban y que, efectivamente, se le estaban escapando las lágrimas. Se hizo la pendeja. Volvió a reirse precisamente por ser tan pendeja. Pero ya había ocurrido. En el fondo, haber rozado su tanque verde y haberse comprado un bolso de mujer, no era ninguna tontería, y por supuesto, ante la soledad del momento en su sofá sintió cierto vértigo. Cogió el libro de turno y, no es que le haya escupido, pero casi, porque lo simultaneó con el reality, la vida es así. No pienso disculparla. Y sin embargo volvió a suceder: las terceras personas que interfieren en la percepción de la importancia de las cosas no tienen que estar necesariamente a este lado de la pantalla del televisor, ni mucho menos ser de carne y hueso. Recordó lo que no debería recordar, y sintió la intensidad del recuerdo. Eso a veces no es bueno. No por lo menos en noches como la de hoy, cuando la sensibilidad es una heridita con la costrita muy, muy desgastada. Le dió nostalgia, puta nostalgia, y empezó a sucumbir. Eso no es bueno (...).
Entonces McGiver se desenroscó de la manta, encendió de nuevo la tele, cogió el ordenador y comenzó a escribir sobre el gran suceso del día: su bella Toyota, su Hilux(ión), se había quedado medio atascada en un puto parking salmantino, donde los todoterrenos pagan más por hora aunque ocupen las mismas plazas que un miserable Mini (¿?). McGiver, deshacedora de entuertos, hay que ponerle soportes más fuertes al alma.

4 comentarios:

cesar dijo...

Ufffff,ten cuidao no vayamos a tener un disgusto.

La Semana Fantástica dijo...

No hay derecho, un todoterreno tan bonito como el tuyo no debería pagar más. Al revés, deberían pagarle por alegrar el parking...
Qué cosas más profundas inspira Supermodelo, hay que ver.
Me gusta el cambio de diseño del blog. Pero creo que hay que ensuciarlo un poco... Demasiado blanco. Y la imagen del título, que me gusta, es demasiado grande. a mí se me sale de la pantalla.
Dale un toque para que la gente se quede con tu blog, niña... Ay, qué comercial que soy.

cesar dijo...

Oye,echale un ojo al blog de Javier Galarza cuando puedas.

La Semana Fantástica dijo...

Tus lectores te reclaman, McGiver!!!!!
Queremos leerte.