martes, 13 de noviembre de 2007

De todo lo visible y lo invisible

Me voy mañana de Barcelona y sólo he hecho un par de fotos. A veces ocurre que uno pierde fuelle en el camino y se queda sin hacer clik al obturador.








Me pateé el barrio de Gracia, supongo que el centro y no encontré un abrigo que me enamorara. Hablé de arquitectura, no precisamente moderna, ni modernista, ni ná. Quería un yoyó y sólo obtuve por respuesta: "los yoyós son una cosa más del verano" (?). En Barcelona, en noviembre, no hay yoyós para Nicolás. A veces los viajes terminan siendo surreaistas y no por eso menos interesantes o entrañables.






De lo visible: mis amigas, mis viejas amigas del alma, una ciudad linda con aceras floreadas pero rotas, un cielo encapotado y un ir y venir de gente guapa. Y a pesar de todo, la conclusión de que adoror Madrid. Haría a gusto el puente aéreo Barcelona - Madrid, me encanta esta ciudad, quiero volver, ya lo he hecho, pero mi Madrid es mi Madrid. Y el lugar donde vivo, el lugar donde debo y quiero estar. Este tipo de conclusiones son las que te permiten caminar con ganas, no perder detalle en los escaparates y sentirte guapa. Es una forma de felicidad.






De lo invisible: se me quedó el móvil en Ávila. Me faltaban treinta kilómetros para llegar al aeropuerto y me di cuenta de que lo había olvidado. Viajé, como se dice en mi país, "empelota" (?). Rodeada de gente y estaba incomunicada. De repente, mi cabeza empezó a organizar una estrategia para localizar los teléfonos de quienes tenía que ver en Barcelona, y nisiquiera pudo conmigo el control de los nacionales en la A6 a las 5:40 de la mañana. ¿qué hacía un policía con el arma en ristre a esas horas de la madrugada? Daba igual. En esos breves momentos de crisis me di cuenta de que no recordaba ningún número y que apenas podía recurrir a un par de rutas para dar con mis amigos. Las cosas se dan así por algo. Me he pasado un fin de semana dependiendo de móviles ajenos, experimentando la desnudez en su sentido más tecnológico posible, hasta el punto de entrar al Ciberlang y encontrarme con 40 ordenadores y 15 orientales hablando en sus idiomas ininteligibles por el SkyP y abrir un Windows Vista con caracteres chinos (¿o serían nipones?). ¿Cómo se dice aceptar en chino? ¿usted sabe dónde pone cerrar sesión? Desnuda, indefensa e incomunicada en Barcelona.






Y sigo con lo invisible, porque suena Masha Qrella, a quien todavía no conozco. Prefiero escuchar "Insolved Remained" aunque no sé lo que dice, mejor que este "Corazón Espinado" que me está quitando la concentración en este bar en el que escribo esto en plena calle Mayor de Gracia. En realidad no tengo fondo musical, ni abrigo, ni yoyó. Sólo una foto que no dice nada y podría decirlo todo. "De todo lo visible y lo invisible", un credo en toda regla.


(Una parte del borrador de esto que habéis leído)

5 comentarios:

Patrice dijo...

Qué bonito texto y qué valiente has sido!!! A mí con el binomio Madrid-Barcelona me pasa lo mismo, después de viajar en verano a la ciudad condal con miedo de enamorarme, me di cuenta que mi Madrid es la única Ciudad que puedo querer.
Y otra cosa: me encanta muchísimo, si es que vale la redundancia, el texto de tu perfil.

cesar dijo...

Que guapo.McGiver a lo Thelma & Louise por la estepa castellana.
Ay mi niña...si te cogiera Tarantino.
Enhorabuena por el viajecito.

FER dijo...

Vaya, en Mayor de Gràcia, justo al ladito de mi despacho, qué casualidad ^^

De momento, después de leer esta entrada, también me gusta tu blog. Por cierto, el título, impresionante, me encanta :-)

El Oliveira enmascarado

martin dijo...

Tengo una libreta igual que la tuya en la que también escribo mis borradores...
Oye, ¿y si te encontraras fotos "íntimas" en el portátil de J.Cruz?

Pi dijo...

Uyuyuyyyy, las fotos íntimas de Juan Cruz... no sé, tal vez sean castas, PERO... seguro que hay un montón de esas en las que se pega uno al de al lado, creyéndose superamigo.... jejejejejej
¡¡¡Bien por esos cuadernos de cuadritos!!!