lunes, 19 de noviembre de 2007

Para freaky mi perro






Braulio tiene nueve años y es un neura. Sueña que ladra y persigue a otros perros, pero a mí me tranquiliza escucharle sus respingos por las noches. Desde hace un par de meses hemos vuelto a retomar esta relación de amor odio que nos ha caracterizado, y que pospusimos desde que nació Nicolás hace cinco años. Braulio es un personaje, el más freaky de los varones que me rodea. Con su complejo de Rotwailer (no sé cómo se escribe y no tengo ningún interés en contrastar la información, queridos lectores) me ha hecho cogerle el miedo a pasearlo a las horas en que otros perros salen a la calle. Sólo él ha logrado sacar de sus casillas a un pastor ovejero en plena calle Atocha. Braulio toca huevos. Él, tan bajito y paticorto, tan pijo desmelenado, sucio y garrapatudo, con ese olor tan espantoso que le queda cuando se echa una de esas carreras de histérico en el campo. Esos pedos (con perdón) de mi Braulio que le asustan cuando suenan y le hacen meterse debajo de la mesa. Esa manía por tirar a morder cuando levanto los pies para tumbarme en la cama, y no en el sofá, sólo en la cama. Esas carreras de galgo detrás de las motos y los todoterrenos, sólo todoterrenos y motos de gran cilindrada. Esa ansiedad que le entra cuando escucha el pitidito de un juguete (sí como el que se traga el bulldog de Cerdos y Diamantes), y cuando le dices "dónde está el pato" y lo busca, y lo trae sin cabeza. Y cuando juega al fútbol gruñendo pero dejándote la pelota a tus pies para que juegues con él. Ay,mi Braulio. El canino que somatizó el nacimiento del primer bebé y la separación de sus amos, y al que le dieron agujetas cuando nso fuimos a recorrer el Curueño, el que busca afecto, el que da la pata, y la otra, resignado, el que tuerce la cabeza cuando le dices andrés y él entiendo arnés, el que se queda inmóvil cuando éste está sin abrochar y solo se pone en marcha cuando hace click. El eterno enamorado de Holly la Teckel de su infancia. El incontinente. El de las gastroenteritis, las conjuntivitis y el espolón incrustado. Braulio de amor, Braulín, Braulio Antonio. ¿Y si se muriera? ¿y si me tuviera que resignar a estar sola de verdad cuando los niños se van con el papá? ¿y si no le puedo echar más la bronca?¿y si me quedo sin cargos de conciencia por los paseos cortos?¿y sin poderle dar las cortezas del pan bimbo? ¿a quién le grito por tumbarse justo encima de almohada? ¿y por rascarse y levantar las tablas de ésta?¿y si se me muere Braulio?

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