sábado, 27 de diciembre de 2008

Desintoxicación y cambio de perspectivas

O de cómo convertir la pinza de un buey de mar en el pico del loro más guay de Tierras Altas. Los silencios, los kilómetros, la nieve y el calendario sientan bien.

video

Tukytuky cantando Belle, de Jack Jonhson

domingo, 7 de diciembre de 2008

"Me gustás más ahora, con la mirada más triste y las mejillas más chupadas. Me gustás más aunque mantengás, todavía, hay cosas que no cambian, el vicio de escarbar en tus propios cajones llenos de cajitas y bolsitas donde clasificás, con criteros que sólo vos sabés, las historias que has vivido, o las que se quedaron al margen. Me gustás más, aunque ya no se te vayan las manos con aquella Parker negra que te regalé una tarde de paseo solitario por Madrid, aunque ya no la llevés en ristre, como decís vos, ni me amenacés con sacarla. Hay cosas que no cambian a pesar del bisturí, de los años y las penas, y me gustás porque seguís saliendo mal en las fotos y bien en los recuerdos, y porque seguís en aquella pecera de la te habló algún día de verano el Pintor, sí, ese que del que hace un rato, me contaste, te acabás de encontrar en par de fotos que te hizo con inocentes y regordertes veinte años. La pecera a través de la que te vemos, y que bueno, a veces pierde agua. Pedile un retrato, que tal vez te saque bonita, o por lo menos como te veía en aquel entonces, aunque te parezca un abuso mi consejo. Y decile que te perdone los silencios, incluso las omisiones, y hacé lo mismo con los de la caja que acabás de sacudir, que nunca es tarde. Acuérdese pues: "Es normal que la sensación de estar vivo necesite toda una vida para ser asimilada sin poner cara de estupefacción total frente a un espejo", dijo Santi. Cómo me gustás ahora."

martes, 2 de diciembre de 2008

Sin título

Aquella mañana, Nía abrió los ojos y vio que había nevado.
Nía amaba los días de sol aunque aquello sonara pedante, más bien cursi y lo amara todo el mundo. Nía cursi, pedante y del montón. Le habría gustado, y de hecho lo hizo, salir al porche y empezar a caminar. caminar sin vestido vaporoso de esos que se ponía en verano, sin mariposas que la rondaran cual Mauricio Babilonia, sin ser amarillas, ni siquiera polillas y perdón por la rima. Salir y caminar, y caminar, y cuando llegara al final del camino de tierra que llevaba a su casa, seguir caminando , casi flotando, como le pasaba en los sueños recurrentes que tenía desde pequeña, y volar. Incluso volar precipicios abajo, pero con abrigo, que Nía sabía que podía resfriarse.





(Lo importante es la canción, no el vídeo)

jueves, 27 de noviembre de 2008

Sensibilidad masculina

Pequeña ciudad de Provincia, 8 de la mañana.
- Mamáaaa!!!
- Quéeee
- Escucha qué canción me he inventado
- A ver
-No te dejaré! No te dejaré!
Estupefacta, la madre de Nicolás se acerca a su cuarto y observa a Alicia con sonrisa admirada y sin embargo de pendeja mirando a su hermano.
- Imposible - piensa la madre, que no puede creer en la repentina influencia de Barbie y Las Princesas Disney en el hombre de la casa, sí, en éste que horas más tarde afirmará, casi que voz en grito ante su insistencia de que un beso lo cura todo, "¡NO ME GUSTA EL AMOR!".
- No te dejaré! Apagar el Fuego! ji.

martes, 25 de noviembre de 2008

Arraballlll

Siguiendo la senda de Chuikov, un karaoke arrabalero. Sí, de Sparklehorse a Rolando Laserie, una es así. Grande, grandísima la última frase.


Las Cuarenta

Con el pucho de la vida apretao entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lento el andar,
dobló la esquina del barrio , curda ya de recuerdo,
como volcando un veneno, esto se le oyó cantar:
Vieja calle de mi barrio donde he dado el primer paso,
vuelvo a vos cansado el mazo en inútil barajar,
con una daga en el pecho, con mi sueño hecho pedazo,
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.
Aprendí todo lo bueno,
aprendí todo lo malo,
sé del beso que se compra,
sé del beso que se da;
del amigo que es amigo
siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata
uno vale mucho más.
Aprendí que en esta vida
hay que llorar si otros lloran,
y si la murga se ríe, ji uno se debe reír;
no pensar, ni equivocado, para qué?,
si igual se vive,
y además corres el riesgo que te bauticen gil
La vez que quise ser bueno, en la cara se me rieron.
Cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar.
La esperanza fue mi amante, el desengaño mi amigo.
cada carta tiene contra y cada contra se da!
Hoy no creo ni en mí mismo, todo es truco, todo es falso,
y aquel que está más alto es igual a los demás.
Por eso no ha de extrañarte si alguna noche borracho
me viera pasar de brazo con quien no debo pasar.
Aprendí todo lo bueno,
aprendí todo lo malo
sé del beso que se compra,
sé del beso que se da;
del amigo que es amigo
siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata,
uno vale mucho más.
Aprendí que en esta vida
hay que llorar si otros lloran,
y si la murga se ríe, ji uno se debe reír;
no pensar, ni equivocado, para qué?,
si igual se vive,
y además corres el riesgo de que te bauticen gil.




(lo último en videoclip)

sábado, 22 de noviembre de 2008

Fufufuria

Si ayer hubiera visto una culebra en la carretera me habria ensañado.
Soy propensa a la furia, tal vez tenga que ver que sea Tauro. Muy propensa a la FURIA. Me encanta esa palabra.
Ayer estaba furiosa mientras lloraba y conducía y así me voy a quedar un día de estos, estampada contra algún quitamiedos de la N110, junto a alguna verde pradera con vacas de carne, que no de leche. No, aquí no hay apenas Holstein. Rubias y morenas. Y todas con pendientes, la mayoría amarillos.
La furia me llevó a la rabia, la rabia al llanto nervioso, del llanto al análisis y del análisis a las conclusiones. De ahí que: qué puta es la confianza. Confías en todo porque si no no avanzas. Confías de pequeño en todo porque eres un pobre pendejo indefenso, y llegas a la mayoría de edad igual y sigues confiando, y así de más adulto confías en que lo que has elegido estudiar te dará de comer (y no), en que te querrán hasta que la muerte os separe (la muerte del amor, me hicieron entender más tarde), en que los hijos que vas a parir estén bien (y lo siguen estando hasta que la adolescencia demuestre lo contrario), en las viejas amistades reencontradas (que luego te despiden como cualquier novio cabrón), en el "maestro" que te aconseja confiar (y luego se fuga con tu pasta), en el empleado, en las ruedas y la dirección del coche, en los nuevos y viejos eternos amigos y amores, en el agua que bebes, en Hacendado, en el banco y hasta en Zapatero. Algunos fallan, otros no, y sigo confiando, como una pobre pendeja. Pero qué pasaría si no, ¿eh?
(no hay foto para este post, y si no hay comentarios, tampoco pasa nada, lo entiendo, es una mierda)

martes, 18 de noviembre de 2008

¿Eutanasia pasiva?

Si a un perro tuerto y con un tercio de catarata en El Ojo le entregas cariñosamente un bote vacío de nocilla, Hacendado por supuesto, las probabilidades de que se quede ciego por el chocolate ¿se reducen entonces a un 25% más o menos? ¿lo estoy matando?¿o será que le estoy haciendo feliz la vejez al Braulio?


(grrr)

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Día raro

Hoy he visto cuatro matrículas de coche que empezaban por 8, seguían por dos números repetidos y terminaban en 2. Y no suelo ser de las que se fijan en las matrículas de los coches y sus peculiaridades.
Hoy, cuando he llegado a casa con mis compañeros de piso, me ha dado por ahí y he preparado albóndigas por primera vez. Hoy no ceno colacao con sandwich.
Hoy he visto un burro negro patas arriba rascándose el lomo y he dicho "¡me pica la espalda!" en ese tono en el que sólo le hablo a Braulio. Me he reído como boba.
Un día raro, sí.


(Yo que creo que era uno de ellos...)

domingo, 9 de noviembre de 2008

Diazepán, tortitas y otras meriendas

Conozco a E. y a M. desde que llegué a este país. Años e historias han pasado, pero ayer, a pesar de no haber perdido el contacto nunca durante estos 16 años, por fin volvimos a merendar juntos. Como en los tiempos de Pamplona.


Recogí a M. en la puerta de su casa, ella con una bolsita de castañas del pueblo, yo con una de Mercadona por si se me mareaba en el coche. M. siempre sale de una para meterse en otra, y ayer le tocaba el turno a los vértigos, así que entre los viejos y conocidos puñales que lanzaba volando E. desde el asiento de Nicolás (sin elevador, claro), M. se reía de ella misma con movimientos más que nada robóticos. No hubo pota. Ni siquiera necesitó agarrarse del brazo, ya decía E. que con una tarde compras eso de los vértigos iba a desaparecer, y oye, que el diazepán que le habían mandado por si se el problema venía de una contractura cervical, qué relajadita nos la traía. Y que lo digan: entre M. relajada y E. que nunca se orienta, yo me limitaba a hacer preguntas de tráfico que se perdían en el infinito mientras sonaba de fondo un "vas bien, Pi", a pesar de estar cruzándome en diagonal los cuatro carriles de la glorieta de Atocha para subir a la Plaza Mayor. Ellos son así.


Merendamos tortitas con caramelo y nata, copa de Ben&Jerry's con brownie, y pedazo de tarta de chocolate para homenajear la supervivencia en plena crisis, en la cafetería de El Corte Inglés de Callao, opción A definitiva porque todavía no habían llegado las hordas de la tercera edad a okupar las mesas del mirador. La opción B era Nebraska, pero me temo que los tiempos cambian y allí no me habría cruzado con tantas chicas guays en el baño, esas que mantienen este tipo de conversación mientras esperan turno jugueteando con su impecable collar de perlas mientras el señor esposo las espera en la mesa:




Chica 1 - Uy, cuánta gente!


Chica 2 - Es que un par de baños para una cafetería tan grande.


Chica 3 - Y en un Corte Inglés!


Chica 2 - Es que lo tendrán diseñado así en cada planta y...


Chica 1 - Pues yo es que casi no me aguando, jejeejje (y se le movía el escote y el collar, mientras yo, estupefacta, pensaba si insinuaba que la colara yo, que con cuarenta años menos también me hacía pis)


Chica 2 - Pues como todas! jejejeej


Chica 1 - Yo es que con la medicación....




Entonces cuando yo salí del baño, no sin cierto sentimiento de culpa, escuché una voz conocida que desde la fila y con acento burlón me decía:


-Hola, Pilar!


Y miré a M. y me vi con ella dentro de un montón de años más, medicadas, meonas, con nombre de señora y merendando en el Corte Inglés. Cómo no reirse de esas cosas.



(El cielo de Madrid, las estelas, Ópera)

lunes, 3 de noviembre de 2008

Amanecerá y veremos

A veces amanece como en la foto. Y como no tengo ninguna cosa interesante qué contar pues eso, dejo la foto, que mola (¿tú te crees que esa es manera de hablar una chica fina?).

(puro fuegooo)

jueves, 30 de octubre de 2008

Más rabia por sentido de pertenencia

Porque ver en llamas las ventanas de un edificio en el que has estado en clase da mucha rabia. MUCHA RABIA. Porque de manera indirecta te sientes más atacada de lo habitual cuando estas cosas ocurren. Porque te imaginas que pudiste estar ahí. Que uno de tus amigos podría estar ahí. Y de tus conocidos. Qué jode, claro que jode y da penita, y más rabia, MUCHÍSIMA MÁS RABIA.

Y como no puedo cortar y pegar la foto, la dejo en forma de link.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Sus Barbies

Los tiempos cambian. Mis compis de piso están estrenando juguetes venidos ayer de casa de los abuelos paternos: una Nenuco chinita que hace pompitas de baba y pis, y un pedazo de Optimus Prime que se transforma, cómo no, de camión a una especie de pistola que no es ese guapísimo robot de voz superatractiva del que estuve enamorada años ha.
El plan de la tarde era enseñarle a Alicia cómo se le daba el bibe a un bebé, con ternura, diciéndole cositas y esas cosas, buscando un babero para colocárselo al bebé, esas cosas, mientras Nico nos miraba y seguía en sus cosas. Óptimus estaba aparcado en el cuarto. Como yo hacía tiempo que no jugaba, le propuse a Alicia que nos fuéramos a su cuarto a buscar ropita para la pobre bebé que estaría muerta del frío, y una mantita, y a organizarle la cuna y tal, hasta que me "crucé" con una ropita de barbie que andaba "por ahí". Y cambié de idea después de colocarle la pierna a Marina, mi otra nieta, que estaba desde hacía tiempo destinada a juguete de baño y a mí me rompía el corazón con esa cara de eterno puchero de amor: terminé vistiendo a Estefanía, la hija del desliz de Estefanía y Juan Sebastián , que ya está mayorcita y muy guapa, no tan tapón como Paula Galindo y Daniela, y qué quieres que te diga, más fina. Total

que de repente escucho una pregunta sospechosa:

- Mamá

- Qué

- ¿A tí te gusta ser mayor?

- ....


Terminé de vestir a Estefanía y´de repente ésta le dijo a Daniela


- Qué coche más bonito tienes!

- ¿Quieres conducirlo?


Y entonces Nicolás preguntó si podía jugar con nosotras, y claro, la mamá responde que sí, pero ya Daniela y Estefanía estaban siendo invitadas a ver una carrera de Fórmula 1, en cuyo aparacamiento, por supuesto, las chicas no aparcaron correctamente y les llamaron la atención.

Carlos era el piloto ganador. Conducía un coche amarillo rollo tuning que al arrancar disparaba una canción así muy bacala, pero las chicas pasaban de eso y se limitaban a gritar

- car-los! car-los!

Daniela, por supuesto se lo pidió de novio cuando se lo presentaron, pero mientras veían la carrera ella, tan encantadora, le ofreció a Estefanía un helado.


-No quieres un helado? es que hace un calor... un calor... un calor que te cagas (estupor de la madre moderadora del juego)

- Vale - respondió Estefanía.


Cuando se subieron al podio, Estefanía quiso conocer al que había quedado segundo, El Entrenador Negro, otro macarra que sólo sabía hablar de coches y que le cedió su coche muy amablemente para que recorriera la pista y disfrutara del tremedo loop que había montado el organizador en el balancín de los bebés de su hermana. La pobre Estefanía, mareada, se bajó del coche imaginario después de la vuelta y ... potó.

Pasado el ataque de risa del resto de organizadores del evento, pusimos la bañera, cenamos y a dormir.


(UUHHH!!!)

sábado, 18 de octubre de 2008

Reflexión

Comprar una casa debe ser como casarse. La compras porque estás enamorado de ella. Y te empeñas para toda la vida. ¿Y si después se te queda pequeña la casa? ¿y si cambian tus planes de vida? ¿ y si se "te acaba" la pasta para seguir con ella? En fin.
En estos tiempos de apasionantes noticias económicas (en serio, me parece apasionante lo que estamos viviendo a nivel mundial aunque a pequeña escala sea una caca), he agradecido no tener hipoteca, y me he dado cuenta de que no podría tener una, porque no he logrado pasar más de dos años en una casa.
A estas alturas de mi vida no sé si sería capaz de tomar algunas decisiones de las que tómé con veintipocos, tal vez porque ya hay demasiado camino recorrido, quién sabe. El hecho es que, si tuviera pasta, tampoco sé si me compraría una casa pensando vivir en ella lo que me queda de vida. En qué cosas pienso.
Dos años. Ya está. Se acabó mi patio.

sábado, 11 de octubre de 2008

Mis Barbies

A mí me gustaba jugar con Barbie. Mucho. No tengo ni idea de cómo jugarán las niñas de ahora o cómo habrán jugado las niñas de otras generaciones, yo me lo pasaba genial con mis barbies, sobre todo porque ese nombre sólo era un genérico. Esta es más o menos la historia completa a la que yo jugaba, y de cuyo esquema no podía salirme (es inadmisible que un muñeco tenga una personalidad y una historia un día y que al siguiente todo se vaya al carajo, eso no).
Barbie 1 se llamaba Estefanía. Barbie 2, Isabel. Eran hermanas. Vivían en Winnipeg, una ciudad al sur de Canadá, pero ellas creo que eran suecas, o noruegas. En realidad su casa estaba situada en Medellín, Colombia, en un mueble de estilo castellano que no cabía en el sálón de la casa de mi abuela y que entonces yo ocupé, sin pudor alguno, con mis guiris, balda a balda. Qué casa más bonita. Nada de lo que la decoraba era marca Mattel, aparte de las chicas. Mis papás se encargaron del mobiliario: los sofás era de poliespán forrado con espuma y tela de tapicería que le había sobrado a una tía mía de sus sofás, los cojines eran retales, las alfombras eran tapiticos de ganchillo que tenía mi mámá por ahí, las sillas de la mesa del comedor eran rollos de papel higiénico forrado con papel de rayitas rojas, la cocina, chulísima, rollo Ikea fabricada con bloques de un puzle de cuando era más pequeña, los "objetos decorativos" eran reinterpretaciones de Lego y Playmóvil, etc., etc. etc.


(Estefanía tomándose una copita con su gran amiga cuando al piso todavía le quedaba mucho por estar en orden)
Estefanía tenía un novio que no se llamaba Ken, sino Juan Sebastián. Él estudiaba Ingeniería Forestal, de hecho, Winnipeg era famosa por su facultad de Montes. Ella... no me acuerdo, creo que antropología, o sociología, una buen rollito hippy, pero con una hermana despendolada que al final se portó mejor que ella, porque he aquí que... Estefanía y Juan Sebastián se casaron de penalti.
Isabel vivía con su hermana en un triplex que les regalaron los papás, unos noruegos forrados (sí, eran noruegos). Ella se pidió la buahrdilla, jo, que tenía un pedazo de cama como para tres, repleta de cojines. La habitación de Estefanía era más... pija. Su canapé era un par de libros de una enciclopedia azul, y el armario, Made by Ferdy (mi papá), estaba repleto de ropa que mi mamá se había currado con patrones Burda para Barbies. Nada comprado, por supuesto.

Un fin de semana Isabel se fue no sé para donde, y coincidió que aparecieron por casa un par de amigos de E&JS. Se lo pasaron genial, se fueron de picnic, rollito tomar el sol, parejitas y tal, y ¡hala! que me llegó embarzada la muchacha y, bueno, fue dura la conversación con su hermana, porque claro... Aunque Isabel se guardaba lo suyo, pero al fin y al cabo, no tenía que rendirle cuentas a Estefanía, la mayor, la coñazo, que al fin y al cabo se suponía que era la que tenía que dar ejemplo y, eso, que terminó embarazada.

(E&JS de paseíto con sus amigos el día que se metieron la pata)


Planearon la boda. Y se celebró. El vestido de la novia se lo curró mi madrecita querida y el del novio, de Mattel, lo trajo mi amiga Lina, complice de todo el culebrón. Ha saber si con todo el ajetreo de aquella tarde, su parejita también salió con regalito... Pero claro, ella era más moderna, su papá era político liberal, y seguro que sus Barbies ni se casaban ni ná. Yo por lo menos no me entéré y ella se ha borrado del Facebook.



(Prueba de vestidos. De izquierda a derecha Isabel, Estefanía y Barbie)


En fin, que preciosa la boda. El cura tuvo que ser el tuno al que le arranqué la guitarra y del que todavía no le he pedido explicaciones a mi mamá por su existencia en casa. Lo demás, muy íntimo, sólo la parejita de amigos (creo que Lina no les tenía nombres), Isabel y una estúpida que se coló, una barbie chibiada, de esas que no doblaban las rodillas y que cuando las setabas se les abrían las piernas. La había bañado una vez, pero se le rizó el pelo en plan afro total y decidí raparla. Menos mal Lina me regaló una peluca marca Mattel y por lo menos podía aparecer de bulto en las historias. En todo caso, la estúpida és, se coló en la boda, creo que era la tipica que iba a malmeter con rollos sobre el novio, pero en fin, nos fuimos a vivir a Bogotá y cumplí 13 años.

(Los novios, cada uno mirando a un lado. Así les habrá ido)

martes, 7 de octubre de 2008

Grito de guerra

Dejó escrito Santa Teresa hace como ¿cuatrocientos años?: "Aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera". Me agarré de la frase en tiempos de dificultad sentimental crítica.

Y hoy, callejeando por esta ciudad de provincia descubrí esto para tomar nota again

La poesía épica les corre por las venas a estos abulenses.

jueves, 2 de octubre de 2008

Pero cómo me gusta El Cardhu

Ciertas historias son circulares. El dos de octubre de 2007 escribí mi primer post y hablaba de Juan Cruz.  Decía que no paraba de hablar de sus amigos. Hoy, más por confirmar lo que me temía que por interés peridístico, he visitado el blog del hombre, y efectivamente, no para de hablar de sus amigos. Que si Vargas Llosa, que si Manu Leguineche, Así cualquiera escribe pendejadas, si en cada anécdota hay un famosillo ... A mí Juan Cruz me da envidia, en el fondo hasta de la buena, y hace tiempo que no le doy caña.

En fin. Que mi Cardhu cumple un año. Y he estado esperando a que dieran las cero cero para empezar a escribir este post que tampoco es que tenga pinta de gran cosa. Poquitos post se salvan de mi propia criba tan cargada de mala leche y timidez. Y sin embargo me gusta. Bastante he escrito, bastante me he puesto a prueba, la fuerza de voluntad del post semanal, la cámara siempre en el bolso. Todo ha pasado a tener caracter blogueable, y es satisfactorio llegar a este punto y notar que el sólo hecho de pensar en cerrar el chiringuito me hace cosquillas en los ojos y la nariz.  

Este post no está saliendo tal y como lo pensaba, otra vez la "desacelerada coyuntura", pero da igual, no me voy, no me despido, dentro de un año tal vez cuente por qué este blog se llama así, porqué tantas cosas que no sé ni cuales son pero que tenía que poner para terminar la frase.

Gracias a todos los que se han pasado por aquí y permanecen, a los que no comentan, a los que lo hacen, a los que repiten visita, a los que se ríen, y reniegan, y critican, pero vuelven, a los que se sienten identificados, a los protagonistas, y hasta  a los que pasaron y no volvieron, que por hacer bulto también los valoro. Y sobre todo a mi Fantástico del Alma que lo vio nacer. Baby, qué grande eres! y que lo sepa todo el mundo TE QUIERO MOGOSHOOOON!

9037 visitas al Cardhu en un año.  Si es que.... cómo molan mis lectores!

martes, 30 de septiembre de 2008

Sentido del humor en tiempos de abatimiento

He perdido la HILUXión, pero la he cambiado por una oPOLOtunidad. Y hoy, haciendo uso de ella, le metí un susto de muerte a una vigorosa viborilla que quería cruzar la carretera. Otra vez será, maldita, y ya serás una culebra.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Mamá by Alice

Ella nunca ha destacado por su precocidad en el dibujo. Es más, este verano apenas esbozaba una cabeza con ojos y pies. Es una niña normalita, más bien capricochosona, guapa, cariñosa y presumida. Mi Flor es mi reina, y además una gran desconocida. Hoy llegó a casa con los primeras fichas de segundo de infantil (tiene 4 años, para los que no estén puestos en estas cosas de niños) y me sorprendió con dibujos perfectamente coloreados sin salirse, nubes gordas y soles rosas. Pero sobre todo con éste.

-Eres tú - me dijo poniendo esos morros hermosos como para dar un beso. Y me explicó que los colorines eran fuegos artificiales. ¿Lo rosa? mi frente, por supuesto, me temo que todavía ni se imagina el color de mis pensamientos.

Su primer retrato de mamá me ha emocionado

Cursi que es una.

jueves, 25 de septiembre de 2008

...

Siento como si el Cardhu se estuviera aguando. Este Cardhu.


Sigo con la Nikon en ristre, con batería, escondida en mi bolso, tirada en el asiento del copiloto, lista y brillante para pillar la imagen del post de la semana. Pero este finde apenas la saqué. Hoy me he puesto a pensar que la foto que debí hacer era la de los siete pares de piecesitos de distintos tonos de piel y nacionalidades, los Descendientes de la Bolsa 10. Y no la hice. Qué lástima.


Últimamente no me encuentro con pastores ni viejitas que me entretengan, y me cuenten sus historias, y apenas se me va la cabeza con la música y las letras y las películas que suelo montarme. Nada. Y pienso en La Tonta Piscina, uno de los proyectos más lindos delante de las que los me he puesto, como es en esto de la educación de la "gente", y bufff. Mi frase por excelncia es "qué pereza", pero esta vez no es pereza. Es que cuesta hacerse mayor y empresario en tiempos de crisis, cuesta ponerle ganas a todo, por lo menos a los hobbies (sí, vale, la educación no es un hobbie), y esto de la crisis, señores, está exigiendo demasiado de mí.


Esta tarde venía conduciendo en silencio y pensaba en el piropo que me ha echado mi principal, llamémosle, Contrincante, algo así como "yo la verdad es que te admiro, eres fuerte, peleas muy bien por lo tuyo, eres admirable". Y yo como una gilipollas sonreí y bajé la guardia. Pero me hizo feliz esa pendejada y entonces, cuando venía por la N110, pensé que sí, que una es fuerte, peleona, berraca como se dice en mi tierra, pero que qué guay ser como esas princesas de los cuentos de "Las mil y una noches", ser raptada por un genio maravilloso, palacio de cojines de colores incluído. Y me imaginé qué guay sería eso de salir de ésta en alfombra voladora, pero que seguro que no sería capaz de salir corriendo, ni siquiera volando. Qué pereza ser tan sensato en esta vida.


¡Dios Salve El Cardhu!




Tráfico denso camino al trabajo.
Hacer click en la foto para ver detalles
El bicho más grande es el Cabrón de Gonzalo. Al fondo, Gonzalo, el pastor.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

lunes, 15 de septiembre de 2008

Más maternidad y dejo de ser pesada

Cuando era chiquita y no sabía leer, me acostaba por la noche con un librito de Mafalda del que no perdía detalle. 

Ahora, muchos años después y ante las preguntas de mis churumbeles (que prefiero no transcribir ahora porque antes me urge digerirlas) recuerdo a Raquel, la pobre madre de Mafalda y Guille, y sus reacciones tan bien dibujadas por Quino.  Es tan real esa mamá...

(Hermanita, manifiéstate, que te va a gustar esto, pero esta vez dale a publicar comentario, please)

viernes, 5 de septiembre de 2008

La Tapia

Hay cosas por las que merece la pena aguantar la crisis. Que no me pidan que vuelva a escribir reportajes de viajes, ni psico, que no quiero ser negra again, aunque me paguen. O sí, pero es igual. Los últimos meses han sido complicados. La mejor manera de espabilar es darte de frente con la ruina, moral o económica, y la verdad es que yo he cogido carrerilla estos dos últimos años y me estoy sacando el Máster en Gestión de Crisis. Con el entorno más o menos en orden arreglé mi corazón, y ahora con el corazón más o menos estable intento salir de ésta. Jo con las sub primes americanas en las que me han metido, pero es lo que hay, y en momentos como estos es donde uno se conoce y reconoce.

Para mí, hacer casas es como parir hijos. Te obsesionas por quedarte en embarazo (quiero un cliente), te quedas (lo consigues) y te obsesionas de nuevo, esta vez con la mórula (los cimientos o el coco de piedra en cuestión), el fetico (la casa bombardeada, derrumbada para volver a empezar), y que si le salen los brazos, los ojos, que si ya ve, que si ya duerme (...). Y vienen los exámenes de sangre, los ocho botes en ayunas (materiales que no llegan, precios desorbitados), la glucosa por las nubes, o no (los electricistas, los fontaneros impresentables), la amniocentesis (el cliente que no paga) que no la tuve que sufrir en mis embarazos (ni en mis obras), pero que nunca se sabe... y qué angustia....

Después viene lo bonito, esas ecografías de amor (esas tejados terminados), esos latidos acelerados de una vida que no ves y se mueve como alien en tu tripa (esas paredes sinuosas en salones enormes y todavía sin muebles). Y el dolor del parto. Eso es igual en el embarazo y en la construcción. Siempre hay un momnto que se atasca todo, que duele, que lloras. Pero al final, cuando ves el bebé tan lindo, tan imperfecto dentro de su perfección humana, te emocionas, y sí, llámenme romántica, pero eso es lo que me emociona de hacer casas, que al final ves a los demás satisfechos (por lo menos no me han despedido a insultos y todos sonríen cuando firman) y tú te quedas con ganas de hacer otra, y mejor. 

Pero sí, ya sé, no todo es fácil, no soy una insensata, y en momentos como éstos me han dado ganas de tirar la toalla, pero siempre con tristeza, porque en el fondo sé que, por lo menos ahora, esto es lo que quiero hacer, o por lo menos para lo que sirvo (para sufrir como una pendeja y no ganar ni un duro, jejejej). 

Estas son algunas fotos de mi futuro "hijito".  Es una de las cosas que en este momento más me hace sonreir. Allá ustedes si no les gusta.

La mórula (desmontando el tejado de la cuadra para recuperar la teja)

El fetico (el coco de la cuadra)

Apenas parece un salón

¡Le han salido vigas y tres hermosas cumbreras, qué grande y alto es!

¡¡Ya tiene tejas con musgo, y más tejado nuevo y hasta una nueva ventana!!

¡QUÉ BONITA ES!*

*En todo caso, nada de esto sería posible sin Artur y Diogo, que ojalá duren.

La Tonta Piscina ha actualizado, les dejo la inquietud.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El Castaño de A&B


(Esto duele)

(Pero él sigue vivo)

* Quien no haya observado bien, ni hecho clik en las fotos, el tronco se ha "tragado" literalemente el alambre de púas para seguir creciendo. Me imagino al árbol gritando de dolor, esas cosas que tiene una.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Actualización

1. El lavavajillas funciona. Tan bien que no queda ni una mínima señal de los posos endurecidos de mis cafés que podrían definir mi destino probable. Las brujas tendrían un filón conmigo, pero Indesit, que ya no el estropajo verde y mis manos, se han cargado el invento. 

2. El otro día me tomé un café con un "colega" del mundo de la construcción, de esos que se marcan sus viajes en todoterreno por Marruecos y más abajo, que dejaron Madrid y que además te invitan al café con pincho mientras te devuelven a un mundo menos friky del habitual. Estaba su primo. 

3. El primo es ganadero repeinado de esos de camisa Burberrys remangada tres cuartos. Muy atento y conversador, me explicó que tenía "apenas" 82 vacas dedicadas a parir terneros (las vacas no pueden parir otra cosa, es verdad, pero tenía que especificar para que la frase no se quedara colgada). El embarazo de las vacas dura nueve meses, como el de las mujeres. Y ese tipo de vacas tiene que tener un parto año por salud, eso sí, tienen que estar muy bien cuidadas y alimentadas para parir terneros de buena calidad. 

4. Ante mi pregunta cursi, el Primo sonrió y me dijo que si una vaca ya no podía parir, tocaba sacrificarla y eso no le daba penita. Toda una vida decicándote a gestar sin toro que te mime, para que te quiten los hijos y encima te sacrifiquen cuando ya no. Lástima que sepan tan ricos los terneros, pensé yo.  

5. El Primo y mi Colega son cotillas como yo, y por supuesto me pusieron al día del mundo ganadero, del rollo ovino más bien, que se mueve por la zona de la obra por la que he conocido al Colega. Después de divagar entre pastor y pastor y rebaños de ovejas negras o blancas, y razas que ahora no recuerdo, y, por supuesto, después de echarnos unas risas y contarme alguna que otra "petición de mano" al estilo del gremio, les conté el Affair Gonzalo y me confirmaron lo que no me temía, pendeja de mí: el Simpático Pastorcillo tiene dos hijos, uno de ellos pa'llá, de los que "se conoce" que no quiere saber demasiado, y por si fuera poco SU MUJER ESTÁ VIVA, y seguro que juiciosita en casa tejiéndole un bonito chaleco para su fiesta de Navidad.

Hay que ver qué sinvergüenza.




(No viene demasiado a cuento, pero me lo enseñaron el otro día y dijeron algo de mí, no sé.  Ay, estos nipones)

martes, 26 de agosto de 2008

Las entrañas de un lavavajillas

Tengo una sonrisa de lo más estúpida y el corazón me palpita a no sé cuántas revoluciones por minuto porque HE ARREGLADO EL LAVAVAJILLAS. Y he aquí que ha sido todo un arrebato de esos de chica tauro, sí, César, de vaca tozuda en su bella y desordenada pradera, Sunnion, de escapista ante las emociones y crisis y etcéteras, Contrastes. Un arrebato de esos que TIENEN que durar poco porque sino me aburro, un reto finito y más le vale que controlable, que si no... otro año, tal vez dos, sin llamar a un servicio técnico. Porque señoras y señores: paso de los servicios técnicos, de que un viejo pendejo me coja el teléfono y me diga algo así como "es que si no lo veo no sé qué es o si lo puedo arreglar", y yo, de vestido de tirantes y zaatillas look obra, sin calcetines, coleta y destornillador en ristre, le digo, vale, no importa. Sí, destornillador que no cuchillo, caja de herramientas en condiciones, fregona y trapitos, sí, señor, que ya una con 34 es capaz hasta de desatornillar las dos chapas y volverlas a colocar sin que sobres tornillos y casi que volcar el lavavajillas sin brutalidad, y descubrir un taponcito en el sumidero del fregadero, y desconectar para no electrocutarse y meter la manito bonita en el atasco asqueroso, corriendo el riesgo de que se fundiera por la sosa cáustica. Sí, COÑO, QUE ESTOY EMOCIONADA! QUE SÍ! QUE ME LLAMES McGYVIER QUE SUENA BONITO!!!

(Ahí!)

Yo no conocía a Jeff Buckley

Y entonces fue durante estos días de silencio, de pies en la tierra y manos lejos del teclado que descubrí el utilitario que suplantó la Hiluxión, y más carreteras, y más música. Mis días de silencio se llenaron de música, mientras la luna se eclipsó por sopresa (no me había enterado de ello) y yo me quedé sin la foto de los converses polvorientas y de mil colores que quería colgar en un post no nato, ni siquiera escrito, sobre el puente del 15. Pero me dio igual. El silencio es lo que tiene, que se enreda en otras cosas, y entre neura y neura, derribos, impagos y Campsa que te trajo, llegó el jueves 21, y la carretera de Salamanca, el cambio de planes, los puentes sobre el Tormes y Jeff, que qué cosas aprende una con un piloto con buena conversación, de esos que se saben la letra y la historia, que una casi temina emocionándose porque el artista que suena se murió muy joven. O tal vez por el contexto. Nunca se sabe.



(El contexto)





martes, 5 de agosto de 2008

El simpático pastorcillo

Cuando conocí a Gonzalo, ya acababa de parar para beber agua de la fuente mientras pensaba en qué carajo escribía en el blog. Él estaba buscando la sombra detrás de unos piornos. Un pastor como de dibujitos, con su camisa a cuadros y zurrón. Me llamó la atención la hebilla de su bolso. Es curioso, porque un par de horas antes, en el mismo sitio, se me atravesó una oveja esquilada y con el rabo medio marrón medio blanco, no gris, miti y miti. Era de él. 

El hombre muy simpático. Se acercó y empezó a preguntar, digamos interrogarme por mi vida. Me puso 18. Se agradece, pero es de risa. Y me preguntó mi nombre.

-Pilar

- Qué bonito nombre, me recuerda a una canción que decía "Ya no te llamas María, ni Carmela, ni Pilar, que te llamas mujer caía o como te queramos llamar.

-Uy!

-Y tú cuántos años me pones?

- PUes no sé, Gonzalo, la gente mayor engaña mucho... (¿¿¿cómo coño se sale de esa???)

-Pues 74, guapa. Y soy viudo.

- Ah, y desde hace cuánto?

 - Mucho, 9 años. Yo debí juntrame con alguna, pero no lo he hecho. Estar solo es muy malo.

Y siguió preguntándome por mi vida sentimental, y yo, como soy pendeja, le respondía la verdad con total inocencia.

- ¡¡uea!!!¡¡¡¡ cushu!!!! ¡¡¡¡cabra, cusu!!!!

- ¡...!

- Se me escapa la cabra. Tengo trescientas ovejas. Pero de qué me sirve el dinero si no tengo hijos a quién dejárselo, eh?

- Ya.

Pasaron unos lugareños. Y Gonzalo, mientras tanto buscó la sombra de mi coche, y me dijo que esperara a que pasaran. Yo flipé.

-Pue syo te digo que no te faltaría nada si te quedas conmigo.

- ¡...!

- Tú necesitas un hombre.

- ¡¡¡¡¡¡...!!!!!!

- Y yo ya tengo hecha la "apóstata" y la mujer no se queda. 

- ¡Uy, Gonzalo, qué dice! cómo se le ocurre.

- Ahora la única manera de ligar es pagando.

-Oiga, Gonzalo, que yo me llamo Pilar, que no soy una mujer caía!

-No, si se te ve que no eres una mujer interesada. No tienes 34.

- Que si.

- No tienes hijos.

- Que sí.

- En todo caso si quieres pasarlo bien un momento, metes el coche por allí  -señaló hacia sus ovejas- y estamos un rato.

 - Déjelo, Gonzalo -le dije mientras me reía y me despedía - ya lo saludaré desde el coche cuando pase por aquí.

Y me vine a casa. 


(Gonzalo y, al fondo, sus ovejas. Sí, se dejó hacer una foto antes de las proposiciones indecentes)

Tal vez le llamen el encantador de ovejas, jijijiji

domingo, 3 de agosto de 2008

Veinte líneas

Acabo de volver de la casa de C. y, en la carretera de las culebras, casi atropello un jabalí.

En el camino de ida y vuelta a la casa de M.H., en cambio, no ha habido novedades, salvo que ya no iba en la Hiluxión, como hace un año y pico, cuando fui por primera vez. Aquella tarde de primavera, tal vez principios del verano, no recuerdo exactamente, entré por primera vez después de seis años de curiosidad por verla, y tuve esa rara y poco frecuente sensación de saber que no querría irme. El poder de las casas. La casa de C. y la de M.H. tienen un aire. Y sus vidas. Cada uno a su manera. La vida es curiosa, este post es críptico, y ya estoy aburrida de que todo lo que he escrito hoy se haya ido a la papelera. No salen las palabras.


(En la casa de M.H. el estilismo está presente hasta en las ratoneras, una monada)

martes, 29 de julio de 2008

Vacaciones

Vacaciones es salir del patio al coche en el que apenas quepo y marearme y vomitar como no lo hacía desde que era pequeño. Joven, quiero decir.

Vacaciones es sentir que se reducen las marchas y que de repente se abre la puerta y los seis churumbeles asoman y me llaman y distraen su atención, por fin, hacia sus primos. Vacaciones es arrastrarme panza abajo en la hierba fresca de Tierras Altas, y rebozarme en la tierra negra gallega y dejar torcida una de las plantas de la Tía Cris. Y meter el hozico en los agujeros de los topos (¿cómo serán los topos?¿verán como yo? ¿menos?¿más?), y que de mi blanco impecable sólo me quede el lomo. "Braulio con botas", dijo Nicolás.
Vacaciones es ver menos de lo que puedo porque de mis "cejas" penden bolitas de tierra y no puedo apartarlas. Y escuchar a los mastines de las casas vecinas, y retarlos a ritmo de ladrido, y no conseguir comerme la pastilla de valeriana que mi ama quiso enchufarme para que dejara de hacerlo, y esquivarla del agua donde cayó y no terminó de fundirse. La pastilla. Y mantenerme despierto, acechante.
Vacaciones es quitarle el hueso al escuincle del cachorro rastreador que huele menos que lo que veo yo. Y enseñarle a gruñir mientras me río por el colmillo izquierdo y le escucho aullar, que no ladrar. No sabe. Pobre pendejo.
Vacaciones es el sabor de ese hueso que me recuerda mi infancia en Lavapiés. Y jugar con el hueso de hilos, digámosle el moño que yo en mis tiempos deshilaché. Vacaciones es desconcectar del patio, de los años, de los achaques, y rejuvencer, con el nuevo amigo. Qué guay.



(Aquí, de paseo, es que hoy se me ha caído la tierra del pelo y entonces...)

(aprende,tío, cómo se deshilacha un moño, ¡pero cui-da-di-to!)

viernes, 18 de julio de 2008

Ciclos

Me enamoré de la Hilux nada más verla de perfil en el taller de Toyota. Me había recorrido todos los concesionarios donde había pick up y ninguna me convencía hasta que vi la de Toyota y encargué la mía. Mi Hiluxión Verde. Se tardó cuatro meses y medio en llegar de su Sudáfrica "natal" y cuando lo hizo mi vida estaba tambaleándose.
Suena ridículo, digámosle frívolo, demostrar tanto cariño por un todoterreno aparatoso y poco, poquisimo, económico. Pero qué le voy a hacer si soy una sentimental que la reconoce a ella como protagonista de excepción en un ciclo muy importante de mi vida.
La Hiluxión fue mi primer coche en condiciones, un capricho en toda regla, desde el modelo (yo no quería una furgoneta para las obras, yo quería una pick up), y la quería cómoda por dentro, no con asientos como bancos como los que tenía la L200 de Mitsubishi, y con Mp3, y bonita, sobre todo bonita, con ese morro nada agresivo del que me enamoré.
Fue la primera de su generación que recorrió la N110, y por eso me hizo reconocible por los pueblitos por los que pasaba habitualmente. Me volvió localizable. Y me la llevé a las Hurdes, y después a Pamplona, a Uterga, a Bilbao, Santander, O'Grove, Mos y Baiona, a Bilbao, Córdoba, Almería, Cariñena, y por supuesto a Madrid, donde se sentía como un monstruo todopoderoso pero que estorbaba. Mi Hiluxión era mi casa que se movía. No he concebido los viajes durante todo este tiempo si no es con ella, como si de mi sofá beige se tratara, viajes como los que organizaba con mis muñecas debajo de la mesa del estudio de mi papá en Medialuna, viajes que parecían mudanzas, viajes sin maletero, maletas en el asiento del copiloto, la máquina de coser, los niños, el perro. La Hiluxión y su sonido de tractor cuando arrancaba, la Hiluxión dando botes descubriendo pueblos de vistas hermosas y acceso difícil. La Hiluxión portadora de butacas de "vertedero" rural, la Hiluxión con vigas como peinetas, la Hiluxión respingona por el palé de cemento, y los ladrillos que se cayeron, y los sobrinos que jugaron a que era un barco, y las sobrinas que la lavaron para llevarse una paga, y Nicolás que aprendió a dibujarla el primero y Braulio, que se despeinaba al viento y saltaba desde la caja, perro burgués de asiento trasero. Y los copilotos, y la música, y las lágrimas, y las confidencias. Y los post.
Mi Hiluxión se ha quedado poniéndose guapa en el taller de K. Yo le decía hoy a K. que la venda fuera de esta pqueña ciudad de provincia, que no quiero verla en brazos de otra persona. Me dio penita. Mucha penita. Pero otro ciclo comienza, y qué le vamos a hacer, como en el que ella apareció, unos se van, otros que llegan...
Y ya somos mayorcitos para apegarnos tanto. La Ilusión continúa.

(108358 kilometros de Hiluxión, y ninguno más)

Ya lo siento por no corregir las repeticiones.

domingo, 13 de julio de 2008

La cosecha

El granizo del viernes arruinó mi cosecha de acelgas y brócoli. No, no es cierto. Esa mañana rocié con insecticida de andar por casa los gusanos asquerosos, verdes, hambrientos que estaban devorando las hojas del brócoli. Podían verse claramente las marcas de sus mandíbulas. Todo por culpa de las moscas.
Pero eso no es lo importante.
El viernes cayó un granizo furioso y hoy, en cambio brilla el sol y corre aire demasiado fresco y el paisaje apetece. Hoy he vuelto a escuchar música en mi salón, por los altavoces, como Dios manda, tumbada en mi sofá beige, ése en el que apenas quepo, que el verde es demasiado grande . Porque una mano caritativa se encargó de los cables. Y de la música. Y ahora, heme aquí, sin la mano caritativa, balanceándome mientras escucho.
Nía se tumbó en la hierba sin miedo a los bichos, ella no le tiene miedo a los bichos, como yo. Se tumbó con su vestido fresquito y con vuelo (le gustaba dar vueltas para ver cómo volaba sobre los rodillas) y sin miedo de mancharlo de verde. "Eso sale", solía decirse.
Ella tenía la facilidad de desprenderse de sus miedos injustificados y de tumbarse a contar nubes, y a, como cantaba la canción, sentir cómo los insectos le pasaban por encima y le rozaban el vestido y el hombro con sus alas. Y cerraba los ojos, se reía cuando abría los ojos deslumbrada por el sol y veía todo azul, pensaba que si en aquel preciso instante apareciera él le llamaría Príncipe Azul, por razones obvias. Esas cosas no pasaban. Que la gente fuera azul. Le gustaba sentir la brisa en la piel, le gustaba oir el murmullo de las hojas de los chopos, y si su vida fuera una película, pensaba, era el momento preciso para que sonara alguna canción intimista, de esas que también le gustaban y que tenían una letra acorde con su vida en aquel instante. Instante. "Su vida en aquel instante". Nía sonreía a las nubes cuando pensaba con frases categóricas.

Le daba rabia, si es que es rabia esa pereza, esa desilusión que provoca tener que volver a lo cotidiano, tener que levantarse en algún momento de allí, tener que irse, tener que ponerse de pie, tener que abrigarse, tener que escuchar el final de de su banda sonora. Y es que da rabia, pero queda feo repetir y repetir la misma canción durante mucho tiempo. Pero hay que aguantarse la rabia, se dijo, y después de remolonear, sentir el fresquito de la hierba, sentir que le traspasaba la batista, que le llegaba a la piel, escuchó cómo poco a poco Sunshine de Sparklehorse dejaba de sonar entre insectitos voladores de esos que a ella no le daban grima, se levantó y se fue.
Qué puta envidia me da Nía.





Que quede constancia que también el granizo...

lunes, 7 de julio de 2008

Come o no hay blog

Me preguntó Nicolás el otro día:


- Mamá, ¿no te gusta el Cardhu?


Yo, flipada, le respondí la verdad, "pues no, Nicolás". Comenzamos entonces a conversar sobre el Cardhu, ya no el whisky sino mi blog, que si era como un libro donde yo escribía mis cositas, y donde ponía las fotos que hacía, etc. etc. etc.


Los que no conocen a Nicolás en persona "se pierden" una de sus principales virtudes, y es que el hombre habla demasiado. Y a lo que tiene que contar le añade a veces una buena dosis de imaginación y cabezonería que es resulta seguir, y lo peor es que el exige que le sigas y no pierdas detalle, porque es que además, retiene. Total que yo le dije alguna vez, Nico, cuando aprendas a leer y a escribir mejor escribes todo eso y nos dejas un poquito en paz.
No sé qué le ha pasadoal churumbel que ayer estaba animado y me dijo que quería escribir lo que le había pasado, y yo, emocionada de mí, le propuse hacer un blog. Se emocionó, tanto que hoy el peor castigo si no se comía todo era quitarle el blog.

Él ha elegido el nombre, la descripción, los colores, la plantilla, yo sólo he preguntado cuando tenía que preguntar y he sido su secretaria cuando me ha dictado su primer post. Sobre sus gustos... digamos que fue un "robado", yo sólo le pregunté y él me dijo qué le gustaba. Tal vez no me dicte todo lo que querría contarme de carrerilla, pero es que él también tiene su propio criterio a la hora de redactar, y de hecho no ha querido explayarse con la historia del choque de un coche (verídica) que apenas nombra. Yo sólo pretendo limitarme a escribi con buena ortografía manteniendo las palabras en las que se equivoca y que son reflejo de su personalidad , lo mismo que sus tiempos verbales y poco más.tal vez la imagen de la cabecera necesite un cambio. Ya irá creciendo.

Para todos ustedes el blog de Nicolás, La Tonta Piscina.

domingo, 6 de julio de 2008

00:00



Cuando tenía 11 años me gustaba llamar al teléfono de información horaria a las 12 en punto de la noche. Quería coincidir con la voz grabada justo en el momento de escucharla decir "son las 0 horas o minutos" .



También me gustaba sentarme a ver el atradecer en Medialuna mirando Medellín y esperando el momento preciso de ver encenderse las luces de las calles. Todavía hoy me emociona esa tontería de ver apagarse las farolas al amanecer de la ciudad donde me encuentre, o el momento en el que se encienden: primero amarillas, después blancas. Son movimientos imperceptibles.



No sé, acabo de mirar el relojito del ordenador justo a las 00:00 y creí que se me había estropeado. A veces se pierde la capacidad de sorpresa y por eso empecé a escribir esto. En fin.


(La foto es una caca, por pequeña, pero la imagen es lo más cercano a mi recuerdo)

jueves, 3 de julio de 2008

Orgullo patrio

A veces siento que ya no me ata nada más a Colombia que pura nostalgia de familia y recuerdos. Que realmente pertenezco más a España que al país en el que nací, que apenas lo conozco físicamente, y no sé nada de su realidad. Sin embargo ayer se me revolvió el orgullo patrio con la liberación de Ingrid B. y me dió ternura mi país. Mi País. Ya no me acuerdo de mi número de cédula de ciudadanía, nunca he actualizado mi pasaporte y no visito las páginas de sus periódicos. Siento que, mientras viví allí, pasé sin darme cuenta por realidades que no me interesaba conocer y a duras penas puedo contar "cosas" cuando me preguntan sobre loq eu se supone que ocurría en aquellos años. Cuando volví hace tres años ya estaba Carrefour. Ya poco era como lo recordaba, ya Bogotá, y mucho menos Medellín, eran mías.
Pero ayer se me puso la piel de gallina, la sonrisa y la lágrima en los ojos. Fue Colombia solita la que salvó a sus secuestrados, sin pilotos ni servicios secretos americanos. Con-dos-co-jo-nes (y perdón familia por la palabra). Eso hace ilusión. Seguro que habrá por ahí datos de los que por supuesto no me he enterado, pero a mí que quiten esa cosquillita que siento en el alma y que me reconcilia con el sitio donde nací. Lo de tener sangre de dos países es bonito.

martes, 1 de julio de 2008

Cambio de tema



Sparklehorse - Don't take my sunshine away

martes, 24 de junio de 2008

Clemencia autoestopista


Las gallinas de Clemencia se cruzan en la carretera que entra a Cabañas y cogen carrerilla cuando corren riesgo de atropello. Yo me encontré con ella en la carretera, pero ya cuesta abajo, cuando me hizo señas para que parara. Y lo hice. La Hiluxión se llenó de olor a humo.


"Es que mis yernos se entretienen con las vacas, y yo tengo prisa por ir a Ávila".
Clemencia tiene 77 años y una vida feliz. No sé cuántas hijas, pero unos yernos adorables que la recogen cuando ella se ha dado el tute en el mercado de veduras que ponen en El Chico, y después de bajar cargada al día del barrio de las Vacas (hay que conocer la pequeña ciudad de provincia para saber que hay muchas, muchas cuestas). Por lo menos dos nietos que la visitan todos los fines de semana y un marido que "gracias a que lo he cuidado mucho no se me ha muerto por sus problemas de estómago".


Desde que tenía 12 años Clemencia bajaba caminando a Ávila con un burro cargado de tierra "blanquita", que se usaba para limpiar la madera y dejarla, efectivamente, blanquita. Una temporada de lluvias se desmoronó la zona donde se sacaba la tierra y el derrumbe se tragó a una vecina de la que no me acuerdo el nombre. Ella sí. "Y eso fue hace muchos años, cuando por esta carretera [la de las culebras, ver foto de otro post] podían bajar burros porque los coches no iban tan rápido". Toda una vida yendo y viniendo pero sin dejar de vivir en Cabañas, un pueblito de... ¿20 familias? tal vez exagero.


"YO sólo quiero caerle bien a la gente, Pili, que a mí me gusta la gente buena",me dijo mientras me contaba que en el pueblo también había habido envidias y esas cosas. "Yo tuve vacas suizas y me pude comprar una...." y me enumeró un montón de máquinas de campo que en su tiempo costaban una pasta y que yo, por supuesto, no recuerdo ahora.


Me ofreció huevos de sus gallinas kamikazes, patatas de su huerto y, por supuesto, abono de su vacas para mi huerto.


-"¿¡En macetas!?


- Claro, Clemencia, tengo un patio en un adosado.



Entonces también me ofreció un huerto que habia dejado de trabajar, con agua, a diez minutos caminando desde el sitio en el que se puede dejar el todoterreno, sólo todoterrenos, o burros. Mientras intentaba convencerme de que si me gustaba me lo dejaba (en préstamo, ni siquiera alquiler), yo sonreía y le decía, ay, Clemencia, que soy una mujer moderna y a duras penas me sobreviven los geranios, a la vez que me metía entre las estrechísimas calles de dentro de la Muralla con tal de seguir escuchándola hablar.


Clemencia nació con suerte, y da gusto encontrarse a una mujer feliz. Estas cosas (historias) me alimentan.


(Macetas:1,80€, tener un tomate, tres acelgas y un brócoli en casa no tiene precio)

jueves, 19 de junio de 2008

Caca in my head

Una tarde me escupió un gamín en la calle 13 de Bogotá. Su asqueroso escupitajo permaneció en mi pelo-jersey alrededor de la media hora que duró el viaje en buseta hasta mi casa.


Una noche un camarero de un restaurante de Lavapiés me tiró a la cabeza la bolsa donde yo había recogido la caca del Braulio, según él, porque en SU contedor de basuras (orgánicas) no se podía echar mi bolsa. Ante los ojos estupefactos de los viandantes yo me puse furiosa y ya no me acuerdo qué le dije. Escribí una carta que nunca envié a un director. Por supuesto nadie me defendió. Por supuesto la carta sigue por ahí entre mis "post-de-papel-no-natos". No existían los blogs.


Esta mañana un pajarito abulense se hizo popó en mi pelo.


A veces se me enmarañan los pensamientos como caquitas asquerosas en la cabeza. Y lo embarran todo. Y se me jode el plan. Caquitas cosmopolitas. Estoy negativa, pero me divierte pensar que literalmente no es la primera vez que tengo caca en la cabeza. Y dicen que también puede ser buena suerte. Esperemos.



(No hay foto para este post)

martes, 17 de junio de 2008

Momento diva

Creo que fue cuando cumplí 28. Los Amigos, los de la Bolsa 10, me regalaron el cd de Nosoträsh. Sin quererlo, con ritmo popi y simpaticón, le han puesto banda sonora a mi vida. Y cuando pienso en esos momentos "femeninos", en los que las hormonas juegan a traición y te hunden más de lo prudente, o te dan una patada pa'arriba y te mandan más alto, otra vez, de lo prudente, es que me acuerdo de las montañas rusas, que nunca me han atraído, y de la canción de Nosoträsh. Ayer lo hablé con mi Fantástico, y analizamos la letra, y nos reimos, y nos propusimos actualizar blog compartiendo idea.




Me siento una diva que mira al abismo, pero no tengo ganas de levantar los brazos, y apenas sonrío porque se me hincha la blusa (porque el copiloto de esta montaña rusa no está cerca para mirarme el escote, uy!), pero en fin, que qué le vamos a hacer si no se me va el optimismo, si hoy vengo con aliento porque saqué mi Hiluxión a conocer un pueblo perdido, y volví a mi N110, y me alimenté de paisaje. Qué le vamos a hacer, "deje que me coma todos mis lamentos,los cocino y pronto encuentro el remedio". Hoy me siento cocinitas.





MONTAÑA RUSA (la letra)





Mi vida es una montaña rusa,
si llego hasta arriba toco la luna,

toda mi fortuna se cuenta en sonrisas,

la felicidad me corre tanta prisa.







Mi vida es una montaña rusa,

si caigo en picado se me hincha la blusa,

por la boca pierdo todo el valor,

confundo el vértigo con el amor.





Atrape usted por favor mi pensamiento,

se me escapa siempre cuando sale el viento.

Deje que me coma todos mis lamentos,

los cocino y pronto encuentro el remedio.





Mi vida es una montaña rusa

y en este momento son todo curvas,

si nos estrellamos no tengo la culpa,

prefiero pensar que es todo una burla.






Mi vida es una montaña rusa,

girando y girando me siento confusa,

tantas emociones ya estoy en la cima

mirando al abismo me siento una diva.





Atrape usted por favor mi pensamiento,

se me escapa siempre cuando sale el viento.

Deje que me coma todos mis lamentos,

los cocino y pronto encuentro el remedio.





Al principio, Los Amigos vivíamos en este portal

miércoles, 11 de junio de 2008

Piquete


Es como si un camión de los que abastecen el Mercadona de al lado de mi casa se hubiera atravesado en la carretera de mi vida y de repente, sin más pero en medio de un entorno de catástrofe nuclear y tercermundismo me dejara sin ganas ni palabras. La vida en recesión.



Pues eso.

El cielo de tregua, el espejismo, la carretera de las culebras (habia dos muertas), la Hiluxión y mi ilusión pospuestas en el arcen...

jueves, 5 de junio de 2008

Biocapitalismo y poco más


Escribo este blog porque lo necesito. Me obligo a escribir y me cura hacerlo. Ya empecé otra entrada que se quedará en borrador, es así: si no me convence, si me voy por las ramas, si tengo que corregir, si me atasco, si tengo que pensar, no vale. Al borrador. Otro post no nato. "Lo bueno del diario íntimo - dijo ayer Pauls- es que el escritor se puede permitir escribir sin releer". Escritores y escritorzuelos (como dijo David). Y eso que esto no es ni un diario ni mucho menos algo íntimo.



No suena nada. En mi casa, esta tarde, estos diez-quince minutos que dure yo escribiendo esto no suena nada. "Ritmo de enfermedad y sutura" "un taller de fragua de la identidad (sí, esto es pedante, pero efectivo), un ejercicio de biocapitalismo", un aporte a esta hucha particular donde guardo mis pendejadas de la semana, mis tesoros particulares, mis hechos y no hechos.



Hoy, la tarde se desvió hacia la furia y me cortó el rollo. La furia, no la tarde. Ayer, Fantástico y Cardhu merendaron Rioja chungo y patatas fritas en un banco de El Retiro, no vieron libros, vieron y escucharon escritores, alargaron el arcoiris del domingo y fueron, a su manera de creadores cinematográficos de pacotilla y ciencia ficción, felices. Fueron felices aunque la noche no se alargó y esta mañana tocara madrugar. La vida, que continúa. Lindas cosas dijo Pauls.


César: el teléfono estaba en silencio. Lo siento.



Fin.

(Merendola rollito homeless, pero guay)

martes, 27 de mayo de 2008

Agresividad

Quiero atropellar una culebra con mi coche.
Quiero sentir cuando le paso por encima y escuchar el clank de su cabeza en el chasis de la Hiluxión, en el lado izquierdo.

Y quiero sentir que se cuerpo se queda pegado a la rueda mientras grito

- ¡Puta!

Y a cada vuelta de la rueda seguiré gritando

-¡Esta vuelta por la crisis inmobiliaria!

brbrbrrrrrrrrrrr

-¡Ésta por el precio del diesel!

brrrrrrrrrrr

- ¡Ésta por el alcalde de Gil García!

- ¡Ésta por el cabrón del Carrefour y el imbécil de Caja Madrid!

- ¡Esta por los brotes sindicalistas que no vienen a cuento!

- ¡Esta por los bizcochos del taller de Toyota que cobran demasiado!

- ¡Y por los Hijos de Justo, Hijos de Puto, que no me hacen descuentos y quieren verme en camiseta. Cabrones!

-¡Y esta por la casa que no se limpia sola!

- ¡Y por la celulitis que sigue avanzando!

- ¡Y por la pierna gorda!

- ¡Y por la miopía y el asigmatismo que no dan tregua!

- ¡Y por las canas y las ganas!

- ¡Y por ser mayor y tener que sacarse las castañas del fuego!...

Después me meteré en un charco para que se limpien las ruedas y no queden pruebas del delito, y volveré a mi casa contenta y relajada. No aguantaría dormir sabiendo que hay un trozo de piel de colores pudriéndose en mi garaje. ¿Y si le da por resucitar y vengarse?



La Hiluxión asesina con peineta dice "grrrrrrrrrrrrrrr"

domingo, 25 de mayo de 2008

Fases

Suena Joan as Police Woman y el título no lo pongo porque puede crear confusión, y yo no era fan de las Bangles. Es una canción complicada para seguir con la letra delante. Yo, tan amante de los playback y de saber qué dicen las canciones que me gustan no puedo cantarla. Si una canción me gusta, suele ocurrir que su letra me pega. Y eso le pasa a ésta. En fin. Que suena Joan y mientras tanto yo intento explicar "lo que sería el tema Fases" (Patrice, qué bien lo he colocado, ¿eh?).


Ayer me fui al Escorial a tomar un café con mi querido Pa. Pi y Pa miran el skyline de Madrid mientras hace sol, por fin, y pocos minutos antes de que llueva, otra vez. Y toman café mientras hablan del amor y la vida.

(Pregunto: ¿qué piensas del amor y la vida? Espero la respuesta).

Y hablamos de fases, intentamos descifrar sentimientos y sólo aparecen las fases. Fase uno, sólo sexo, fase dos, sexo y qué linda eres, fase tres, cómo alborotas las mariposas de mi estómago. Y entre fase y fase, un puentecito como un cauchito que se estira y te devuelve al sitio.


Fases. Demasiado fácil, demasiado reducido lo que es más complejo. O no, y sólo lo veo complejo porque soy mujer y las mujeres tendemos a complicarnos la vida. Pero ya van tres veces en muy poco tiempo en que me dicen que pienso como un hombre (¿eh?).
Fases.



¿Que qué pienso del amor y la vida? Que la vida es compleja, y el amor... un cauchito entre la segunda y la tercera, que se tensa, se relaja y me devuelve a la dos, y a veces... a veces... se engancha un pelín más arriba.




Yes
I wanna have it
Yes yes
I wanna have you now
But I can't be the lighter
I can't be the lighter

I wanna go there
Yes yes
I wanna show you how
But I can't be the lighter
I can't be the lighter

Es lo que tiene

martes, 20 de mayo de 2008

El Olor de mi perfume


Nicolás Grenuille, haciendo alarde de paciencia ante las peticiones de su madre, se acercó a la oreja derecha de ésta y le dijo



- No me gusta.


No era Cardhu. Era Mademoiselle.


-Demasiado fuerte, míra qué listo el churumbel- pensó ella mientras le acercaba el frasquito del otro, el habitual, el que ella sentia un poco más... ella.



- Éste sí, mamá, pica en la nariz como un chicle y es frío como la leche.



Su madre no contaba con un descripción tan detallada.








(Que no digan que de ella nunca hablo, ya llegará, ya llegará)

viernes, 16 de mayo de 2008

My Memory Man

My Memory Man está apestado y en cama. Es una metáfora. El de la foto está chungo, no sé qué le falla, señor doctor especialista en pedales sin pedales, pero no deja que la guitarra suene como debería hacerlo. Yo no entiendo ni de guitarras eléctricas, ni de pedales sin pedales, ni de cables, ni de ná. Sólo sé que este Memory Man, cuyo nombre me encanta decir todo seguido(memoriman), está chungo, y no estaría nada mal que se le recolocaran los cables. Con mis mejores deseos.

(Es él, cómo me gusta ese puntito vintage)

martes, 13 de mayo de 2008

Tengo

Tengo un puñadito de llaves que he ido encontrando en las casas en las que he vivido o que he arreglado. Y cuatro butacas rescatadas del olvido y no de El Rastro.

Cuando sea grande, es decir, mayor, quiero tener una gran colección de butacas con historias y, por supuesto, tapizadas por mí, además de una especie de armarito con todas las llaves y sus correspondientes historias: "De la casa de Antolín, cuando era un pajar con abrevaderos y grandes piedras en el suelo que el arquitecto me obligó a tapar, pobre pendejo", "De Malpartida, qué casa más bonita era y qué bonita quedó", "De la de Chus, qué cubito más bonito, qué bonita quedó y qué puto frío", "De Olmo, cuando Lavapiés todavía era un barrio cañí", etc. Una tras otra, una historia y un recuerdo de recuerdos. Qué abrirían, qué esconderían, ¿las usarían? Las llaves...


Y quiero tener un par de esas butacas en el estudio que tendré en mi preciosa casa de campo que todavía no conozco y apenas imagino. Quiero tenerlas allí y sentarme debajo de una lámpara de luz amarilla y tulipa clásica, sin flecos, por favor, a tomarme un cafecito mientras pienso en el cartelito del Cardhu que colgaré de la puerta. Ay.

* Es curioso, pero este post tenía otro nombre y otro tema introductorio más bien deprimente, pero no sé qué pasó que se borró todo lo que había escrito. Ni con ctrl z pude rescatarlo. Será que no era el tono para hoy. Cosas de la vida.

martes, 6 de mayo de 2008

Sensatez


Ante un momento de histeria de su madre en el que, al borde del llanto, ésta dijo:








- "De verdad que no os soporto cuando os ponéis así de estupiditos y no coméis"






El Hombre que Sabe Demasiado, levantó la mirada del plato de sopita de fideos y preguntó:









- ¿Entonces por qué eres madre?












Poesía super espontánea del día de la madre. Dibujo propio.

lunes, 5 de mayo de 2008

Desconexión y vuelta al cole




Cuatro días. Muchos, muchísimos kilómetros. Dos santos copilotos contando Toros de Osborne y por cuántas ciudades pasaríamos. Perdimos la cuenta. La vuelta al cole es dura, no me apetece escribir. Sólo sé que vi nítida a Barcelona con estas lentillas "florecidas" y sin lágrimas (así me va). Que no está mal viajar con un par de catetillos. Y que no nos cruzamos con ningún camión de Finsa, qué cosa extraña.





Una flor mira la ciudad

El Hombre que Sabe Demasiado explicando el funcionamiento del puerto

domingo, 27 de abril de 2008

No es un lunes cualquiera

Es 28 de abril. Y esa fecha lleva sonando toda mi vida con un sonido distinto. Ningún 28 suena igual al de abril, al del cerocuatro, al del setentaycuatro. Y yo sólo "acierto" a recordar uno en el que un chaparrón inmenso cayó sobre Medellín y Medialuna y solo sé que llovía y que yo, tan linda con mis ocho añitos recién cumplidos me mojé el uniforme del colegio con la bandera que me acababa de ganar por buena conducta.



Suena The time we took, de Tindersticks, y una se inspira, porque lleva toda la tarde pensando que no había tema para el post del domingo. Oh! tremenda obligación moral actualizar al Cardhu. Cardhu: no quiero que te mueras. Y por eso te alimento de pendejadas.



Hace cuatro años cumplí treinta y fue como un antes y un después de mi vida. No me dí cuenta hasta pasados unos meses, pero todo empezó ahí. Cuando cumplí treinta, el 28 de abril dejó de sonar como siempre había sonado, porque, a pesar de haber nacido Nicolás en mayo del 2002, ya no era yo el centro de esa fecha. La razón: dos días antes había recibido mi regalo de cumpleaños: Alicia. Y, sonaba más bonito el 26. Con aquella bolita en los brazos, todos los que estaban a mi alrededor se olvidaron de mi cumpleaños, y fue curioso, porque a mi me dio más o menos igual. A estas alturas de la maternidad llego a la conclusión de que ha sido precisamente ella la que me ha hecho interiorizar, digamos, el día de mi cumple para sacarlo "de la vida mundana". Ahora es como si tuviera en mi cabeza el papelito de agenda diaria pintado en colorines, pero sólo en mi cabeza. Es un día en el que ya es tontería pedir mi comida preferida, que nadie me haga enfadar, que sea yo la reina del universo, para quedarme, mejor, como la Reina de mi Reino. Y suena más bonito, y sonrío, porque realmente una ya es mayor, y es ridículo esperar que todos los que estén a tu alrededor escuchen el 28 de abril con el sonido que lo escuchas tú, aunque para tí suene realmente bonito.



Hoy cumplo 34. Y he terminado el año 34 de mi vida hablando del amor. Más o menos de amor.Tres certezas tengo en este momento: una conversación de jueves y vino y un par de lágrimas, la cautela y el vértigo.



Y que soy feliz. Extrañamente feliz. Esa es el bonus track.


(Qué guays eran aquellas zapatillas...)

martes, 22 de abril de 2008

Y sin embargo

Confiada y pendeja. Ingenua y de nuevo confiada. Nos miran, nos señalan, inlcuso nos espían, nos persiguen, nos denuncian. Somos los últimos en enterarnos.





Y sin embargo.






Nos guiñan un ojo, sonreímos, no era nada, al final nos echamos unas risas. En singular. Porque estas historias dignas de contar a los nietos como las más frikis de su pobre abuela, son cosa de una sola. Que en realidad, las más divertidas son las de dos, y esta, la de hoy, mejor no publicarla por patética.





Atasco en la pequeña ciudad de provincia

(de lo mejor del día)

domingo, 20 de abril de 2008

Medialuna, plano de planta

Mi papá nació aquí. O allí. Lo digo por la casa de la foto. Mi papá nació allí y a mí me llevaron cuando tenía un año. Viví nueve. Me contaron que la construyó mi abuelo, por allá en el treinta y algo, y siempre me sorprendió que no tuviera ni una grieta en sus paredes. Y eso que en Medellín temblaba la tierra, incluso recuerdo una tarde en que vi venir el coche de Germán Botero por la carretera mientras ésta se movía. Tal vez no era el coche de Germán, tal vez no se movía tanto el asfalto como lo recuerdo, pero aquella tarde la tierra tembló, yo estaba jugando con mi prima Ana en su casa y a Medialuna no le salió ni una grieta. Nunca. Por lo menos en aquellos nueve años.


La fachada de Medialuna es linda y la condición es que viva quien viva en ella tiene que ser de la familia y pintar las puertas, las ventanas y los pilares del corredor en azul. En mi época, la entrada principal era la puerta de la derecha, allí estaba la sala con la tele y los sofás donde yo veía Cosmos con mi papá las mañanas de los sábados. Y donde me tumbaba a tomarme el bibe (sí, hasta muy vieja tomé aguapanelita en mi "tetero toteado" de rosca negra y con tetina rota que mi mamá se negaba a cambiarme por motivos obvios), con mi cobija de peces, cuando entraba el sol. Algún día hablaré de mi cobija de peces. A la derecha de la sala de la tele estaba la "pieza" de mis papás, y, en galería, la de mi hermana y yo, donde está la otra puerta que daba al corredor. Después, también en galería pero dando ya la vuelta para formar el cuadrado de la planta de la casa, seguía "La Ropería", donde había un escritorio donde mi hermana hacía las tareas y donde me respondió la pregunta de qué es hacer el amor. De ahí , de frente, se pasaba a la "Pieza de Rut", mi linda tía Rut que cuando venía nos regalaba los lápices de ojos que ya no le cabían en el sacapuntas.


La Pieza de Rut daba, por su izquierda, a Medellín al fondo del valle, y a su derecha, al comedor, o a la sala de la chimenea, que en tiempos de mi papá había sido un patio al más puro estilo casa colonial. Tenía las baldosas rojas y negras, como las del corredor. Y al otro lado de aquel antiguo patio, estaba el baño y la cocina, completando el cuadrado, al que solo le faltaba, en su extremo izquierdo mirando como miraba Rut cuando se levantaba de la siesta, la última habitación de Medialuna: la Pieza de los Orillos.


Según la RAE orillo es, entre otras cosas el "rasgo horizontal que suelen llevar por adorno los trazos rectos de las letras", pero mis papás, muy dados en ponerle otros nombres a las cosas, se referirían a las orillas de los troncos, mejor dicho, a que la pieza de los orilllos estaba forrada de madera rústica rústica, casi que con la corteza del árbol. Junto a esta habitación había otra puerta que salía al Lavadero y al patio, y en el patio estaba El Instituto. Y debajo del Instituto estaba el Sótano 1 y debajo de la Pieza de Rut, el Sótano 2.


Medialuna era, en mis tiempos, pura fantasía, una casa repleta de casas para jugar mil cosas. En cada habitación tenía yo un mundo, y en los dos sótanos, en las chocitas que mi papá me montaba en la manga (césped) y debajo de los balazos (las plantas de hojas grandes que salen en la foto y que creo que aquí se llaman ostilla de adán), en la antigua casa del perro, camino de la quebrada, en la parte de las guaduas, en fin.


A mí de Medialuna me encantaba el suelo de madera sin las pijadas que se usan aquí, pero que resistía al tiempo. Y las paredes blancas, encaladas, con textura suave pero perfil sinuoso. Y el pasiajes, los atradecer desde Medialuna, Medellín atardeciendo, los arreboles rosados y rojos y amarillos, y las lucecitas de la ciudad, y la salida de la luna, y las estrellas que se veían, y los eucaliptos con el viento, las hojitas volando, y la música que sonaba y que le ponía banda sonora a mis juegos. Esa casita paisa da para mucho, y tal vez por eso es que le prometí a Nicolás y a Alicia, (pero no se lo he dicho, por si las moscas), que ya han estado allí, que algún día escribiría los "Cuentos de Medialuna", que no serían más que mis juegos escritos.


Por ahora, un plano de situación, una simple localización para mis películas de infancia.

En mis tiempos era así