domingo, 30 de marzo de 2008

Redacción: Semana de Pascua

La mañana del 24 de marzo de 2008 perdió el poder sobre el mando a distancia. Amaneció en una cama de 90 y, de repente, volvía a ser la hija menor. La hija menor que jugaba a ser mamá y escuchaba a la suya ofreciéndole el desayuno a sus "muñecos". Recordó, también de repente, cuando, con sólo 7 años, le dejaba el bebé de turno a su papá y se sentaba junto a él después de decirle "cuídame a mi hija" a ver Cosmos. Ahora a papá le lucen las canas más que nunca y la madrecita.... es un reflejo de ella misma dentro de 26 años. Y eso que ella, ella, es Mejía.


Durante toda la semana ventosa y extraña que pasó jugando a ser de nuevo la hija menor, la princesa de la casa, la pobre estresada con nivel de paciencia casi cero con sus propios hijos, la pobre mimosa y perezosa, el mando a distancia no fue suyo. Y eso se acusa con los días. Sin embargo, y a pesar de haber encontrado el Hormiguero más soez que nunca, Fama brillando por su ausencia, el telediario de telecinco sensacionalista,etc. la semana transcurrió deliciosa, porque pudo entrar a la cocina y medir sus fuerzas como cocinera que no espera que se caliente el aceite y presume de comprobar cómo mejora la calidad de vida con un microcondas nuevo, Bluesky, pero que calienta en condiciones la leche, sin derramarla (y de paso piensa en el simbólico final del otro marca guay, que explotó el día del noveno aniversario y qué tantos conflictos ocasionó...), además de volver a ser un poco más ella misma, aquella que se estaba diluyendo en estos dos últimos años y medio después de la gran crisis. Y entonces desempolvó en condiciones la máquina de coser para hacer vestiditos, fundas y disfraces de bailarinas y astronautas, y volvió a sentir ganas de poner tierra en los tiestos del patio y tener flores, de devorar el catálogo de Ikea (mejor muebles que duren poco para cambiar en próximas primaveras), de colgar los cuadros que seguían arrinconados, en fin.

Y así, llegó el domingo 30 de marzo, y, en medio de la lluvia y el viento, dejó a sus padrecitos en la estación y salió corriendo: un lloroso preadolescente de 5 años y pico le esperaba en casa víctima de un ataque de caprichos. Se disipó el hechizo y volvió, con sentimientos confusos entre la alegría y la resignación, a ser mamá el 90% del tiempo durante los próximos dos meses.




Momento Lego N&N. Estilismo : Nicolás C.M. Fotografía: Alicia C.M. (lo suyo son los retratos, pero no procede)

sábado, 22 de marzo de 2008

Nieve en primavera

Y caía y caía, y Ávila se fue poniendo blanca, pero no de repente, porque a pesar de los copos enormes, caía después un chirimiri que la diluía. La nieve. Qué bonita es, cómo suenan los pasos sobre ella, y el silencio mientras cae, desde la ventana, desde mi balcón cerrado, mientras se ven las persianas cerradas de los vecinos. Pobres pendejos que las suben cuando ha pasado todo. Todavía hay gente que se lo pierde. Y el chirimiri que al final no va a dejar nada para mañana... En fin.






La Hiluxión a salvo, con la rueda de repuesto





La bici de Nico


El silencio de mi patio


Desde el balcón

(Qué bonito cuando te ríes, ¿no? me encanta el tono de tu risa)

jueves, 20 de marzo de 2008

Crítica literaria

Me gusta Agustín Fernández Mallo. La que habla, la que crea, que debería ponerlo en plural, y lo que dice. Como soy una pseudo periodista que cuasi ejerce la complicada (para mí) labor de reseñar y sugerir libros en notodo (de paso hago publicidad), me leí la primera novela de este hombre y hablé de ella, de manera comedida, no sin cierto miedo a meter la pata. Es lo que tiene no ser una cultureta como Dios manda, una persona de esas que retienen la información que les llega y la hacen suyas, y después en las conversaciones aportan datos, y se crean sus propias opiniones, incluso los demás toman nota de lo que dice y qué guay. No, yo no soy de esas, y para colmo, no me iba a arriesgar a decir todo lo que siento u opino tal y como me apetecería decirlo bajo la cabecera de una web cultural. No, eso lo dejo debajo del Cardhu y con fondo azul.

Me gusta Agustín Fernández Mallo, pero no me aprendí su nombre hasta hace una semana, casi un año después de haber leído Nocilla Dream. Y acaba de publicar Nocilla Experience. Lo mío y la "retención" de datos es grave. Tan grave como que pensaba contar una coincidencia que tuve con él en barajas, y ya no la recuerdo. Pero da igual, me basta con dejar aquí la última sensación.

Fue la tarde en que comenzó La Fuga. Siete de la tarde, M40, las Torres, nuevas, reflejando la última luz del día, Radio 3, La Ciudad Invisible, yo intentando fotografiar sin mirar Mi Ciudad Visible, mi enorme Madrid, entrevista empezada a Agustín Fernández Mallo. La segunda que escuchaba esa semana.
Me acordé entonces, mientras hablaba, del Hay Festival de Segovia del año pasado, cuando se sentó delante de mí en la presentación del libro de Juan Cruz (mi amigo) donde estaba Julio Llamazares, digamos, de maestro de ceremonias, cuando ya gestaba yo este blog. Yo pensaba: ¿será que está tan descepcionado como yo con esta conferencia?¿será que le cae tan mal Juan Cruz como a mí?¿lo saludo como quien no quiere la cosa y me pongo a conversar con él? Y no lo hice, por supuesto. Y, entre otras cosas, mejor no haberme enterado de sus respuestas a mis preguntas porque acaba de publicar en Alfaguara (cri cri cri).

Me habría apetecido hablar con AFM. Y decirle, sí, me encantó Nocilla Dream, me recordó los tiempos de "Héroes" y "Raro", de Ray Loriga y Benjamín Prado respectivamente, y no sé si eso es bueno o malo, me encantaron también. Y me gustan las novelas de retazos, las películas con capítulos, las historias que se cruzan, los libros de cuentos. Me gustan las microhistorias, las prosas poéticas, y, ahora más que nunca, "las historias que se leen como si se escuchara música, sin encontrarles un sentido, sin analizarlas, sólo dejándose llevar". Me gusta la literatura a ritmo de música, la que sale del alma, la que se compone por instinto, la que esta viva y sale viva y hermosa, como la que escribe AFM. Sin necesidad de hilos conductores, de sentidos, de coherencias. Me gusta tanto o más que las novelas largas, con forma, con fondo, con comas, tipo Pauls, tipo Marías, párrafos de 300 páginas. Me encanta el hecho de decir "me fascina Rayuela", y más aun la respuesta ante la pregunta obvia de pedir un análisis sobre la novela experimental por excelencia, "no la he leído entera". Fascinar no es haber devorado, ser escritor no es ser experto en costura argumental, ni renegar de la televisión y de la publicidad.


Me gusta eso y más, pero no he leido Nocilla Experience ¿será que me la manda Juan Cruz? Es lo que tiene escribir bajo el Cardhu.

sábado, 15 de marzo de 2008

La Fuga

Roberto Zazurca apareció de detrás de la cortina de rayas que todavía no estaba comida por el sol y nos dejó entrar en su tienda. Tienda de Vinos. "¿Queréis probar vinóo?¿Os gusta algunóo? tengo a granel o si queréis vamos a la bodega, que está a 50 metros". Accedimos. La bodega familiar de los Zazurca no estaba tan cerca de la plaza digamos mayor de Almonacid, y para colmo, cuesta arriba. Y con el sol que hacía el viernes. Sin embargo, entrar en el aparentemente cutre garaje de puerta de chapa granate sobre el que ponía, simplemente, BODEGA, se convirtió en uno de los momentos más encantadores de "La Fuga". La seriedad del señor Zazurca, que probablemente apenas rozaba por lo bajo los 40, desconcertaba con lo dispuesto a servirnos todos los vinos de su pequeña, fresquita y deliciosa bodeguita familiar, con sillón de furgoneta setentera incluída delante de la chimenea. Y por supuesto con esa sonrisa tan agradable de hombre de pueblo. Salimos mareados de allí, con vino a granel y embotellado y con las recomendaciones necesarias para comer como unos bestias en el restaurante de al lado de la tienda. Cosa que hicimos.


Y recorrimos el Campo de Cariñena con camiseta y jersey amarrado a la cintura, viendo parcelas de tierra roja como la que que fotografía Médem y nos enganchó a su cine. Y almendros, o cerezos, o ciruelos en flor, da igual, eran árboles de flores blancas, y rosas y lilas. Y cúpulas de iglesias rollito moro que tanto me atraen. Brillantes, de azulejos azules, y verdes, y también de ladrillos rojos, pero lindas. Sííii, ¿cómo era? ¿Aragón Mudéjar? Pues eso. Y una culebra atropellada, un circuito de calefacción impertinente, Supervivientes, Ana Rosa, persecución amistosa por la A2, Guadalajara y los recuerdos, y por fin, Madrid, el ampli del portugés en Tirso, el aparcamiento en doble fila, estrés, la castellana y sus colores, las torres, y por fin, las alitas de pollo de Casa Pepe. Y una caña. Y un abrazo. Las fugas de dos días es lo que tienen.





(Café en Cosuenda, linda mesa de madera maciza)

martes, 11 de marzo de 2008

Estado de ánimo

Como no tengo mucho que contar, dejo el vídeo colorista de la canción que últimamente bailo mientras viajo. No sé ni qué dice, raro en mí, pero es divertida (yo soy uno de esos planetas rodeado de nubecitas). Me voy en busca de novedades.

Of Montreal - "Wraith Pinned to the Mist and Other Games"

jueves, 6 de marzo de 2008

La Puerta de la Comunidad

Solo recuerdo una sonrisa, si cabe, más tonta que la que llevo en esto momento. Fue una noche en Tierra Altas, cuando el vapor de las olorosas plantas del jardinerito Joe Barnara inundaron más que nunca la Torre y, digamos, nos embriagamos en familia. Una, que en realidad es "mucho tilín y nada de paletas"´(*) experimentó por primera vez un ataque de risa de 10 minutos en el que lo peor era esa sensación de tener dos ganchos, tipo anzuelos, que tiraban de mis comisuras y dejaban ver todos mis dientes cual carraca de animalito salvaje. Y me reía de pensar en mi cara. Y me reía de sentirme tan estúpida. Y me reía. Pero pasó, no como ahora que voy a ajustar la hora de sonrisa esplendorosa y tonta.


Hoy ha sido el día Correos. Los deberes del día eran, entre otros, enviar la cartita a Nescafé-un-sueldo-para-toda-la-vida (chicos, nunca se sabe, y una es fiel a la marca), recoger un certificado de Hacienda (uy, qué miedo), y una multa de tráfico (mezcla de miedo, curiosidad por saber dónde me han pillado, e indignación porque por supuesto no voy a pagar esa pasta). En su orden: carta enviada, certificado de hacienda devuelto por no haber ido antes a reclamarlo, y multa escandalosa en un punto kilométrico no especificado en Albacete, ésa gran desconocida. Habrá que recurrir. De vuelta a casa, a las siete y pico de la tarde, después de una tardecita de cafés, me encuentro la puerta de la urbanización abierta (como cuando Braulio se escapó y pasó lo del ojo). Presa de indignación por la irresponsabilidad de los vecinos que usan esa puerta (lo mío es entrar siempre por el garaje), aparqué, me bajé, tomé aire, no me puse el abrigo y aproveché para abrir mi buzón. Pospuse el Affaire Puerta de la Comunidad para más tarde porque tenía un certificado de un remitente inesperado. El Remitente. La Ciudad del Remitente. Y empecé a sonreir.


Con el depósito en la reserva desde hacía más de 10 kilómetros, a poco más de 15 minutos para que cerraran Correos, con el tanque aparcado en zona acechante de grúas y polis con boli en ristre, atravesé con el abrigo abierto a dos grados de temperatura la Plaza de la Catedral de esta pequeña ciudad de provincia y pude abrir el sobre que venía a mi nombre. Un cd original, una microcarta, la letra en boli..., y más, no estoy acostumbrada a esas cosas, a tantas cosas. Y por eso me bajé de mi nube marca Toyota y le dije al gasolinero con voz demasiado sonriente ¿me lo llenas por fa? y me miró raro, igual que la chica de la caja, con la que comenté lo caro que está el diesel, 68 litros 75 euros, sonriendo, casi riendo, pero feliz, porque estaba llenando el depósito para ver el cielo azul nocturno y escuchar, por fin, Egon Soda, enre el cielo y las rayas blancas. Feliz, porque es que esto de flotar pocas veces ocurre.


Thanks, Houdini, Thanks, R. Qué par de compinches, ¿eh?




















Interior de la Hiluxión en el garaje, acústica perfecta. El punto azul es el bluetooth, siempre encendido, por eso se le acaba la batería cuando tengo que hablar







(*) A lo colombiano, "mucho ruido y pocas nueces". Cuando era chiquita, pasaban por las calles de Medellín los carritos de los helados y las paletas (polos), y gritaban "¡paleta, mantecado, paleta!", yllevaban una campanita que hacía "tilín, tilín"....

miércoles, 5 de marzo de 2008

lunes, 3 de marzo de 2008

Debate Vans vs Converse

El día del Debate me compré unas Converse. No se ha terminado el día, pero voy a hablar en pasado. ¿Pretérito qué? No retengo, sólo recuerdo la chuleta del Pretérito Pluscuamperfecto del Subjuntivo hubiera o hubiese con la que saqué 10 en la clase de Bernardo Fandiño. Me compré unas converses. Marrones, de espiga, muy monas. Entré en la veintiúnica tienda moderna de esta pequeña ciudad de provincia y le pregunté al encargado monillo :"¿te queda algún par de zapatos pequeño? ¿35?", dijo sí, y me sacó el único que quedaba. Marrones, de espiga, muy monas. Y calentitas. Ya no soy un ángel con vans. Mis vans han muerto.


Hoy, dia de debate preelectoral me he debatido, yo, frívola de mí, entre dos marcas de zapatos de quinceañeros. Y sin embargo, las disyuntiva era puramente imaginaria, porque, soy realista (hablo en presente), y doy por hecho que no va a haber mi numero de pie. Es decir, me como con patatas lo que hay, Vans o Converses. Pero soy feliz. La vida últimamente me pone a elegir, y este fin de semana, es curioso, la frase era precisamente esa que dice "tengo serias dudas sobre mi orientación...". Barcelona-Madrid-Ávila. Izquierda-derecha-blanco. Vino-cerveza-ginlemmon. Colombianos-dominicano-paro. Salamanca sola-Madrid con amigo-Valladolid con amiga. Quiero-no quiero-qué necesidad hay. Y luego el tema de los zapatos. Todo un contínuo debate. Todo un continuo salir o entrar en el armario. Todo una continua lucha dentro de mí misma que en realidad, por más que atormente un día, tal vez dos, se irá desgastando en la batalla y se calmará, y la decisión estará tomada y no será tan trascendental, porque al final las cosas vienen "rodaditas", se dan, por sí solas, y ya está.


Ya están Rajoy y Zapatero haciendo playback con el mute mientras suena Black Rider de Joe Wilker, y mientras tanto recuerdo el mail de R., que con un sencillo "adorable Pi" me ha hecho sonreir y pensar, que realmente, el nuevo auge de la comunicación epistolar me hace feliz. Haciendo caso omiso de pretéritos y preferidos (dos letras-dos significados-juego de palabras), que para qué debatirse con los tiempos.



(El punto rosa de la izquierda es un tacón de Barbie. Rajoy salió poco favorecido)