sábado, 15 de marzo de 2008

La Fuga

Roberto Zazurca apareció de detrás de la cortina de rayas que todavía no estaba comida por el sol y nos dejó entrar en su tienda. Tienda de Vinos. "¿Queréis probar vinóo?¿Os gusta algunóo? tengo a granel o si queréis vamos a la bodega, que está a 50 metros". Accedimos. La bodega familiar de los Zazurca no estaba tan cerca de la plaza digamos mayor de Almonacid, y para colmo, cuesta arriba. Y con el sol que hacía el viernes. Sin embargo, entrar en el aparentemente cutre garaje de puerta de chapa granate sobre el que ponía, simplemente, BODEGA, se convirtió en uno de los momentos más encantadores de "La Fuga". La seriedad del señor Zazurca, que probablemente apenas rozaba por lo bajo los 40, desconcertaba con lo dispuesto a servirnos todos los vinos de su pequeña, fresquita y deliciosa bodeguita familiar, con sillón de furgoneta setentera incluída delante de la chimenea. Y por supuesto con esa sonrisa tan agradable de hombre de pueblo. Salimos mareados de allí, con vino a granel y embotellado y con las recomendaciones necesarias para comer como unos bestias en el restaurante de al lado de la tienda. Cosa que hicimos.


Y recorrimos el Campo de Cariñena con camiseta y jersey amarrado a la cintura, viendo parcelas de tierra roja como la que que fotografía Médem y nos enganchó a su cine. Y almendros, o cerezos, o ciruelos en flor, da igual, eran árboles de flores blancas, y rosas y lilas. Y cúpulas de iglesias rollito moro que tanto me atraen. Brillantes, de azulejos azules, y verdes, y también de ladrillos rojos, pero lindas. Sííii, ¿cómo era? ¿Aragón Mudéjar? Pues eso. Y una culebra atropellada, un circuito de calefacción impertinente, Supervivientes, Ana Rosa, persecución amistosa por la A2, Guadalajara y los recuerdos, y por fin, Madrid, el ampli del portugés en Tirso, el aparcamiento en doble fila, estrés, la castellana y sus colores, las torres, y por fin, las alitas de pollo de Casa Pepe. Y una caña. Y un abrazo. Las fugas de dos días es lo que tienen.





(Café en Cosuenda, linda mesa de madera maciza)

13 comentarios:

El Tato (constante) dijo...

Lo importante, diria yo, es mantener la fuga constate

38 grados dijo...

Que bonita "fuga". Por un momento he sentido como si estuviera con vosotros probando los vinos del señor Zazurca...te lo prometo que me he teletransportado.
Un besote.

Contrastes dijo...

...por no mencionar la pija con cara de escoba+ciego+rollete latinoide+"qué paciencia!", y el posterior "hostia puta, corre corre vamos!" y consiguiente bote del camarero y su mirada de 'a este fulano se le va la O'(Donell)

-ejem-

Pi dijo...

Por supuesto.

La Semana Fantástica dijo...

Tú te fugas y yo paso un fin de semana de bailoteo y sillón... Mañana hablamos, ¿sí?
Buenas noches.

medio cobain dijo...

las escapadas son breves pero intensas, muchas veces mejor que unas vaciones... pero ana rosa?
en fin.
salud-saludos

Pi dijo...

Ay, medio cobain, ya sabes, la mañana, la pereza, demasiado silencio expectante... yo es que prefiero a ana rosa a tener al médico de la 1 hablando de achaques... tú me entiendes.

lila dit ça dijo...

creo que va siendo hora de hacer una de esas fugas y parar un poco con las tocatta y fuga

IVAN dijo...

Las escapadas, soy todo un aficionado a ellas. El medico de la una, no puedooorrrrrrrrr con él!!!

Toshiaki dijo...

Las fugas de dos días te pueden dar vida, más o menos, un par de meses más. ¿No?

Pi dijo...

Tú lo has dicho, un par de meses, más o menos, y cuentas hacia atrás...

Contrastes dijo...

...nooo Piii, hacia adentro, hacia adeeentrooo...

Cardiel dijo...

Un buen artículo el de la fuga, de verdad. Pero por favor le pediría que saciara mi curiosidad: ¿usted es de Cariñena o de un pueblo de alrededor? Es que yo conozco la zona y también "me fugo" algunas veces por estos pueblos.