domingo, 20 de abril de 2008

Medialuna, plano de planta

Mi papá nació aquí. O allí. Lo digo por la casa de la foto. Mi papá nació allí y a mí me llevaron cuando tenía un año. Viví nueve. Me contaron que la construyó mi abuelo, por allá en el treinta y algo, y siempre me sorprendió que no tuviera ni una grieta en sus paredes. Y eso que en Medellín temblaba la tierra, incluso recuerdo una tarde en que vi venir el coche de Germán Botero por la carretera mientras ésta se movía. Tal vez no era el coche de Germán, tal vez no se movía tanto el asfalto como lo recuerdo, pero aquella tarde la tierra tembló, yo estaba jugando con mi prima Ana en su casa y a Medialuna no le salió ni una grieta. Nunca. Por lo menos en aquellos nueve años.


La fachada de Medialuna es linda y la condición es que viva quien viva en ella tiene que ser de la familia y pintar las puertas, las ventanas y los pilares del corredor en azul. En mi época, la entrada principal era la puerta de la derecha, allí estaba la sala con la tele y los sofás donde yo veía Cosmos con mi papá las mañanas de los sábados. Y donde me tumbaba a tomarme el bibe (sí, hasta muy vieja tomé aguapanelita en mi "tetero toteado" de rosca negra y con tetina rota que mi mamá se negaba a cambiarme por motivos obvios), con mi cobija de peces, cuando entraba el sol. Algún día hablaré de mi cobija de peces. A la derecha de la sala de la tele estaba la "pieza" de mis papás, y, en galería, la de mi hermana y yo, donde está la otra puerta que daba al corredor. Después, también en galería pero dando ya la vuelta para formar el cuadrado de la planta de la casa, seguía "La Ropería", donde había un escritorio donde mi hermana hacía las tareas y donde me respondió la pregunta de qué es hacer el amor. De ahí , de frente, se pasaba a la "Pieza de Rut", mi linda tía Rut que cuando venía nos regalaba los lápices de ojos que ya no le cabían en el sacapuntas.


La Pieza de Rut daba, por su izquierda, a Medellín al fondo del valle, y a su derecha, al comedor, o a la sala de la chimenea, que en tiempos de mi papá había sido un patio al más puro estilo casa colonial. Tenía las baldosas rojas y negras, como las del corredor. Y al otro lado de aquel antiguo patio, estaba el baño y la cocina, completando el cuadrado, al que solo le faltaba, en su extremo izquierdo mirando como miraba Rut cuando se levantaba de la siesta, la última habitación de Medialuna: la Pieza de los Orillos.


Según la RAE orillo es, entre otras cosas el "rasgo horizontal que suelen llevar por adorno los trazos rectos de las letras", pero mis papás, muy dados en ponerle otros nombres a las cosas, se referirían a las orillas de los troncos, mejor dicho, a que la pieza de los orilllos estaba forrada de madera rústica rústica, casi que con la corteza del árbol. Junto a esta habitación había otra puerta que salía al Lavadero y al patio, y en el patio estaba El Instituto. Y debajo del Instituto estaba el Sótano 1 y debajo de la Pieza de Rut, el Sótano 2.


Medialuna era, en mis tiempos, pura fantasía, una casa repleta de casas para jugar mil cosas. En cada habitación tenía yo un mundo, y en los dos sótanos, en las chocitas que mi papá me montaba en la manga (césped) y debajo de los balazos (las plantas de hojas grandes que salen en la foto y que creo que aquí se llaman ostilla de adán), en la antigua casa del perro, camino de la quebrada, en la parte de las guaduas, en fin.


A mí de Medialuna me encantaba el suelo de madera sin las pijadas que se usan aquí, pero que resistía al tiempo. Y las paredes blancas, encaladas, con textura suave pero perfil sinuoso. Y el pasiajes, los atradecer desde Medialuna, Medellín atardeciendo, los arreboles rosados y rojos y amarillos, y las lucecitas de la ciudad, y la salida de la luna, y las estrellas que se veían, y los eucaliptos con el viento, las hojitas volando, y la música que sonaba y que le ponía banda sonora a mis juegos. Esa casita paisa da para mucho, y tal vez por eso es que le prometí a Nicolás y a Alicia, (pero no se lo he dicho, por si las moscas), que ya han estado allí, que algún día escribiría los "Cuentos de Medialuna", que no serían más que mis juegos escritos.


Por ahora, un plano de situación, una simple localización para mis películas de infancia.

En mis tiempos era así

9 comentarios:

Contrastes dijo...

¿Sabes por qué te digo con la boca grande que eres una artista? Por el amor que desprendes sobre los detalles pequeños que ante ti se presentan como un elefante de color fucsia.

Linda eres porque bello piensas...

Pi dijo...

Lindo pensaré, pero no corrijo, ni los pensamientos, ni los post, asi que, gracias por el piropo, y mil perdones, demás lectores, por las imprecisiones y demás líos que hay en este post.

cesar dijo...

Realmente a mi solo me ha hablado de Medialuna Fernando,pero eso si, mucho.Siempre aparecia de fondo en todas las conversaciones.Era el lugar magico por excelencia.
De hecho lleguo a ser como un estado de animo.Por eso me hace gracia que tenga una planta real.Pero que conste que yo te creo,que ya,que ya se que existe.

AROA dijo...

qué bonito Pi! qué bien se te lee y se llega de Madrid a esa casa

martin dijo...

No hay nada que perdonar. Es muy evocador esto que cuentas.

La Semana Fantástica dijo...

Sí, por aquí la llamamos costilla de Adán. En Colombia balazos... Recuerdo que una vez hablamos de eso. Vaya tela por qué se llamarán balazos allí... Eso pensamos.

Y sí, tienes que escribirle esos cuentos a tus niños.

Coblenza dijo...

jóooo¡¡¡¡¡

Contrastes me ha robado el pensamiento¡¡
Pero bueno como si tuviera que defenderlo lo reitero pues.

ERES UNA ARTISTAZAAAA¡¡¡¡¡

Además tan buena en como lo rezumas, que me queda por menos decirte que enhorabuena por tu buen sentido de las cosas, de la vida, de todo....

suerte¡¡¡

Un saludo,

medio cobain dijo...

medialuna es tan grande como todo mi barrio. desprendes hablando de ella sentimientos hondos y eso es bonito.
salud-saludos

cantaruxa dijo...

amiga mía, me dan ganas de darte un abrazo larguísimo...ahora que ya no te echas a temblar si (unA) te dice estas cosas.
un biquiño, "mija"