martes, 20 de mayo de 2008

El Olor de mi perfume


Nicolás Grenuille, haciendo alarde de paciencia ante las peticiones de su madre, se acercó a la oreja derecha de ésta y le dijo



- No me gusta.


No era Cardhu. Era Mademoiselle.


-Demasiado fuerte, míra qué listo el churumbel- pensó ella mientras le acercaba el frasquito del otro, el habitual, el que ella sentia un poco más... ella.



- Éste sí, mamá, pica en la nariz como un chicle y es frío como la leche.



Su madre no contaba con un descripción tan detallada.








(Que no digan que de ella nunca hablo, ya llegará, ya llegará)

8 comentarios:

La Semana Fantástica dijo...

Me temo que los hijos no gustan de los arrebatos Mademoiselle de las madres... Pero creo que hay que tenerlos de vez en cuando, mademoiselle.

Qué guapa la A, por dios.

martin dijo...

Vale. No lo vendas.



Explótalo urgentemente. Llévalo a un talent show a que diga esas cosas...

Tesa dijo...

Pero, bueno ese niño es o un publicista de primera o un embrión de perfumista en ciernes.

También es cierto que, a los hijos varones, les gusta mucho más que sus madres huelan a hogar, a cotidianidad.

Mi hijo con ocho años no soportaba que me pintara las uñas de rojo.
Ni que me arreglara mucho, decía que estaba muchísimo más guapa con un vaquero y una camiseta.

Encantador.

Besos.

Contrastes dijo...

Precisamente Pequeño Pi será de los que fliparán cuando acerque su delicada naricita adulta a un cuello amelocotonado e inhale (verbo inhalar, que me ha quedado pelín húngaro)

Sufrirá, mucho, ya viste como me lo mangonearon esas arpías con dientes de leche...

pd: Lady Ali es amor

aroa dijo...

pero este niño qué sabio es

y ella, tan linda

qué bonito cuando cuentas sus cosas

errante dijo...

leyendo cosas así dan ganas de tener hijos, a veces.

martin dijo...

a veces...

Toshiaki dijo...

Esa niña tendrá un blog dentro de poco. Y será genial :)