jueves, 30 de octubre de 2008

Más rabia por sentido de pertenencia

Porque ver en llamas las ventanas de un edificio en el que has estado en clase da mucha rabia. MUCHA RABIA. Porque de manera indirecta te sientes más atacada de lo habitual cuando estas cosas ocurren. Porque te imaginas que pudiste estar ahí. Que uno de tus amigos podría estar ahí. Y de tus conocidos. Qué jode, claro que jode y da penita, y más rabia, MUCHÍSIMA MÁS RABIA.

Y como no puedo cortar y pegar la foto, la dejo en forma de link.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Sus Barbies

Los tiempos cambian. Mis compis de piso están estrenando juguetes venidos ayer de casa de los abuelos paternos: una Nenuco chinita que hace pompitas de baba y pis, y un pedazo de Optimus Prime que se transforma, cómo no, de camión a una especie de pistola que no es ese guapísimo robot de voz superatractiva del que estuve enamorada años ha.
El plan de la tarde era enseñarle a Alicia cómo se le daba el bibe a un bebé, con ternura, diciéndole cositas y esas cosas, buscando un babero para colocárselo al bebé, esas cosas, mientras Nico nos miraba y seguía en sus cosas. Óptimus estaba aparcado en el cuarto. Como yo hacía tiempo que no jugaba, le propuse a Alicia que nos fuéramos a su cuarto a buscar ropita para la pobre bebé que estaría muerta del frío, y una mantita, y a organizarle la cuna y tal, hasta que me "crucé" con una ropita de barbie que andaba "por ahí". Y cambié de idea después de colocarle la pierna a Marina, mi otra nieta, que estaba desde hacía tiempo destinada a juguete de baño y a mí me rompía el corazón con esa cara de eterno puchero de amor: terminé vistiendo a Estefanía, la hija del desliz de Estefanía y Juan Sebastián , que ya está mayorcita y muy guapa, no tan tapón como Paula Galindo y Daniela, y qué quieres que te diga, más fina. Total

que de repente escucho una pregunta sospechosa:

- Mamá

- Qué

- ¿A tí te gusta ser mayor?

- ....


Terminé de vestir a Estefanía y´de repente ésta le dijo a Daniela


- Qué coche más bonito tienes!

- ¿Quieres conducirlo?


Y entonces Nicolás preguntó si podía jugar con nosotras, y claro, la mamá responde que sí, pero ya Daniela y Estefanía estaban siendo invitadas a ver una carrera de Fórmula 1, en cuyo aparacamiento, por supuesto, las chicas no aparcaron correctamente y les llamaron la atención.

Carlos era el piloto ganador. Conducía un coche amarillo rollo tuning que al arrancar disparaba una canción así muy bacala, pero las chicas pasaban de eso y se limitaban a gritar

- car-los! car-los!

Daniela, por supuesto se lo pidió de novio cuando se lo presentaron, pero mientras veían la carrera ella, tan encantadora, le ofreció a Estefanía un helado.


-No quieres un helado? es que hace un calor... un calor... un calor que te cagas (estupor de la madre moderadora del juego)

- Vale - respondió Estefanía.


Cuando se subieron al podio, Estefanía quiso conocer al que había quedado segundo, El Entrenador Negro, otro macarra que sólo sabía hablar de coches y que le cedió su coche muy amablemente para que recorriera la pista y disfrutara del tremedo loop que había montado el organizador en el balancín de los bebés de su hermana. La pobre Estefanía, mareada, se bajó del coche imaginario después de la vuelta y ... potó.

Pasado el ataque de risa del resto de organizadores del evento, pusimos la bañera, cenamos y a dormir.


(UUHHH!!!)

sábado, 18 de octubre de 2008

Reflexión

Comprar una casa debe ser como casarse. La compras porque estás enamorado de ella. Y te empeñas para toda la vida. ¿Y si después se te queda pequeña la casa? ¿y si cambian tus planes de vida? ¿ y si se "te acaba" la pasta para seguir con ella? En fin.
En estos tiempos de apasionantes noticias económicas (en serio, me parece apasionante lo que estamos viviendo a nivel mundial aunque a pequeña escala sea una caca), he agradecido no tener hipoteca, y me he dado cuenta de que no podría tener una, porque no he logrado pasar más de dos años en una casa.
A estas alturas de mi vida no sé si sería capaz de tomar algunas decisiones de las que tómé con veintipocos, tal vez porque ya hay demasiado camino recorrido, quién sabe. El hecho es que, si tuviera pasta, tampoco sé si me compraría una casa pensando vivir en ella lo que me queda de vida. En qué cosas pienso.
Dos años. Ya está. Se acabó mi patio.

sábado, 11 de octubre de 2008

Mis Barbies

A mí me gustaba jugar con Barbie. Mucho. No tengo ni idea de cómo jugarán las niñas de ahora o cómo habrán jugado las niñas de otras generaciones, yo me lo pasaba genial con mis barbies, sobre todo porque ese nombre sólo era un genérico. Esta es más o menos la historia completa a la que yo jugaba, y de cuyo esquema no podía salirme (es inadmisible que un muñeco tenga una personalidad y una historia un día y que al siguiente todo se vaya al carajo, eso no).
Barbie 1 se llamaba Estefanía. Barbie 2, Isabel. Eran hermanas. Vivían en Winnipeg, una ciudad al sur de Canadá, pero ellas creo que eran suecas, o noruegas. En realidad su casa estaba situada en Medellín, Colombia, en un mueble de estilo castellano que no cabía en el sálón de la casa de mi abuela y que entonces yo ocupé, sin pudor alguno, con mis guiris, balda a balda. Qué casa más bonita. Nada de lo que la decoraba era marca Mattel, aparte de las chicas. Mis papás se encargaron del mobiliario: los sofás era de poliespán forrado con espuma y tela de tapicería que le había sobrado a una tía mía de sus sofás, los cojines eran retales, las alfombras eran tapiticos de ganchillo que tenía mi mámá por ahí, las sillas de la mesa del comedor eran rollos de papel higiénico forrado con papel de rayitas rojas, la cocina, chulísima, rollo Ikea fabricada con bloques de un puzle de cuando era más pequeña, los "objetos decorativos" eran reinterpretaciones de Lego y Playmóvil, etc., etc. etc.


(Estefanía tomándose una copita con su gran amiga cuando al piso todavía le quedaba mucho por estar en orden)
Estefanía tenía un novio que no se llamaba Ken, sino Juan Sebastián. Él estudiaba Ingeniería Forestal, de hecho, Winnipeg era famosa por su facultad de Montes. Ella... no me acuerdo, creo que antropología, o sociología, una buen rollito hippy, pero con una hermana despendolada que al final se portó mejor que ella, porque he aquí que... Estefanía y Juan Sebastián se casaron de penalti.
Isabel vivía con su hermana en un triplex que les regalaron los papás, unos noruegos forrados (sí, eran noruegos). Ella se pidió la buahrdilla, jo, que tenía un pedazo de cama como para tres, repleta de cojines. La habitación de Estefanía era más... pija. Su canapé era un par de libros de una enciclopedia azul, y el armario, Made by Ferdy (mi papá), estaba repleto de ropa que mi mamá se había currado con patrones Burda para Barbies. Nada comprado, por supuesto.

Un fin de semana Isabel se fue no sé para donde, y coincidió que aparecieron por casa un par de amigos de E&JS. Se lo pasaron genial, se fueron de picnic, rollito tomar el sol, parejitas y tal, y ¡hala! que me llegó embarzada la muchacha y, bueno, fue dura la conversación con su hermana, porque claro... Aunque Isabel se guardaba lo suyo, pero al fin y al cabo, no tenía que rendirle cuentas a Estefanía, la mayor, la coñazo, que al fin y al cabo se suponía que era la que tenía que dar ejemplo y, eso, que terminó embarazada.

(E&JS de paseíto con sus amigos el día que se metieron la pata)


Planearon la boda. Y se celebró. El vestido de la novia se lo curró mi madrecita querida y el del novio, de Mattel, lo trajo mi amiga Lina, complice de todo el culebrón. Ha saber si con todo el ajetreo de aquella tarde, su parejita también salió con regalito... Pero claro, ella era más moderna, su papá era político liberal, y seguro que sus Barbies ni se casaban ni ná. Yo por lo menos no me entéré y ella se ha borrado del Facebook.



(Prueba de vestidos. De izquierda a derecha Isabel, Estefanía y Barbie)


En fin, que preciosa la boda. El cura tuvo que ser el tuno al que le arranqué la guitarra y del que todavía no le he pedido explicaciones a mi mamá por su existencia en casa. Lo demás, muy íntimo, sólo la parejita de amigos (creo que Lina no les tenía nombres), Isabel y una estúpida que se coló, una barbie chibiada, de esas que no doblaban las rodillas y que cuando las setabas se les abrían las piernas. La había bañado una vez, pero se le rizó el pelo en plan afro total y decidí raparla. Menos mal Lina me regaló una peluca marca Mattel y por lo menos podía aparecer de bulto en las historias. En todo caso, la estúpida és, se coló en la boda, creo que era la tipica que iba a malmeter con rollos sobre el novio, pero en fin, nos fuimos a vivir a Bogotá y cumplí 13 años.

(Los novios, cada uno mirando a un lado. Así les habrá ido)

martes, 7 de octubre de 2008

Grito de guerra

Dejó escrito Santa Teresa hace como ¿cuatrocientos años?: "Aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera". Me agarré de la frase en tiempos de dificultad sentimental crítica.

Y hoy, callejeando por esta ciudad de provincia descubrí esto para tomar nota again

La poesía épica les corre por las venas a estos abulenses.

jueves, 2 de octubre de 2008

Pero cómo me gusta El Cardhu

Ciertas historias son circulares. El dos de octubre de 2007 escribí mi primer post y hablaba de Juan Cruz.  Decía que no paraba de hablar de sus amigos. Hoy, más por confirmar lo que me temía que por interés peridístico, he visitado el blog del hombre, y efectivamente, no para de hablar de sus amigos. Que si Vargas Llosa, que si Manu Leguineche, Así cualquiera escribe pendejadas, si en cada anécdota hay un famosillo ... A mí Juan Cruz me da envidia, en el fondo hasta de la buena, y hace tiempo que no le doy caña.

En fin. Que mi Cardhu cumple un año. Y he estado esperando a que dieran las cero cero para empezar a escribir este post que tampoco es que tenga pinta de gran cosa. Poquitos post se salvan de mi propia criba tan cargada de mala leche y timidez. Y sin embargo me gusta. Bastante he escrito, bastante me he puesto a prueba, la fuerza de voluntad del post semanal, la cámara siempre en el bolso. Todo ha pasado a tener caracter blogueable, y es satisfactorio llegar a este punto y notar que el sólo hecho de pensar en cerrar el chiringuito me hace cosquillas en los ojos y la nariz.  

Este post no está saliendo tal y como lo pensaba, otra vez la "desacelerada coyuntura", pero da igual, no me voy, no me despido, dentro de un año tal vez cuente por qué este blog se llama así, porqué tantas cosas que no sé ni cuales son pero que tenía que poner para terminar la frase.

Gracias a todos los que se han pasado por aquí y permanecen, a los que no comentan, a los que lo hacen, a los que repiten visita, a los que se ríen, y reniegan, y critican, pero vuelven, a los que se sienten identificados, a los protagonistas, y hasta  a los que pasaron y no volvieron, que por hacer bulto también los valoro. Y sobre todo a mi Fantástico del Alma que lo vio nacer. Baby, qué grande eres! y que lo sepa todo el mundo TE QUIERO MOGOSHOOOON!

9037 visitas al Cardhu en un año.  Si es que.... cómo molan mis lectores!