martes, 2 de diciembre de 2008

Sin título

Aquella mañana, Nía abrió los ojos y vio que había nevado.
Nía amaba los días de sol aunque aquello sonara pedante, más bien cursi y lo amara todo el mundo. Nía cursi, pedante y del montón. Le habría gustado, y de hecho lo hizo, salir al porche y empezar a caminar. caminar sin vestido vaporoso de esos que se ponía en verano, sin mariposas que la rondaran cual Mauricio Babilonia, sin ser amarillas, ni siquiera polillas y perdón por la rima. Salir y caminar, y caminar, y cuando llegara al final del camino de tierra que llevaba a su casa, seguir caminando , casi flotando, como le pasaba en los sueños recurrentes que tenía desde pequeña, y volar. Incluso volar precipicios abajo, pero con abrigo, que Nía sabía que podía resfriarse.





(Lo importante es la canción, no el vídeo)

5 comentarios:

cesar dijo...

Que bellesa.

Pi dijo...

Chas grasias.

Pecosa dijo...

Mmmm... Qué bonito, Pi, y qué bien me ha venido tu post para relajarme e ir a dormir... Me ha dado buen feeling, Bon Iver, así que me he puesto su MySpace en los favoritos, para ir escuchando...

Música dijo...

caminar....y volver la vista atrás y ver la senda esa...esa en la que me resfrío a veces...
Superbonito el tema y el texto, gracias Pi :)

La Semana Fantástica dijo...

Un beso, Nía mía.