miércoles, 28 de enero de 2009

Asimetría, honestidad y otras películas en preproducción

La vida es extraña. Nada nuevo. Ni de aquí, ni de allí. Nada nuevo. Ni que la primera frase de este post sea algo digno de explicar. La vida es rara, porque sí. Porque fluctúa. Y entre fluctuación y fluctuación, va una en volandas. De pequeña, ya lo he dicho alguna vez, tenía un sueño recurrente: vivía en Medialuna y llegaban los malos (ni idea de quiénes eran) y yo tenía que salir por la puerta de atrás y huir quebrada de Santa Helena abajo. Y recuerdo las piedras enormes sobre las que nos tumbábamos a tomar el sol en la vida real, y las cascadas y que yo corría a trompicones y no me caía, nisiquiera se me doblaba el tobillo, es más, medio volaba, saltaba y volaba y cada vez más y más alto, hasta terminar viendo la quebrada desde arriba, el agua transparente y rápida, y los malos por ningún lado. La vida es rara, o remonta. Hace dos meses esto era una mierda y todavía hoy lo sigue siendo, pero ya no lo veo como tal. Es, de hecho, una mierda porque hay que seguir enfrentándose a eso de ser mayor, adulto y psuedoempresario en cuasiruina que quiere dejar el negocio y al final el negocio no lo deja a él y entonces firman la paz y se vuelven a enamorar y se cogen de la mano y fortalecen el equipo y se forran y qué guay. Sí, así estoy. Con ganas de primavera mientras no me bajo de las botas de monte que de gore tex ya nos les queda ni la marquita, pisando la nieve, oliendo a humo de las obras, flipando con las cigüeñas que ya han aparecido y no es San Blas, y hasta me divierte. Y así, remontando sin empezar a remontar de hecho. Ahora sin cansancio, y a veces sin tristeza, y sin embargo, echando de menos. Digamos extrañando las rarezas de la vida, las distancias que no se superaron, y muchos etcétera. La vida es rara. Este invierno es raro.





(La puesta de sol desde el sofá naranja)

7 comentarios:

Pecosa dijo...

La culpa es de los hombres. Siempre lo es. ;)

Este invierno está siendo un asco en muchos aspectos, sí. Pero cuando se está abajo, sólo se puede subir. Propuesta: tenemos menos de dos meses para prepararnos para la primavera. Renacer a lo Ave Fénix (qué poderoso suena: Ave Fénix. Brutal). Y si quieres, incluso puedes hacer una Fiesta de la Primavera el 21 de marzo, que encima es sábado, tía, y te puedes pegar un fiestón, con corona de flores y todo.

¡Ánimo, guapa, que todo pasa! Un abrazo.

Pi dijo...

Jajjaja, Pecosa, no creo que la culpa la tengan los hombres, pobrecitos, ya tienen bastante con nosotras, jejejejej. Estos son pendejadas, sin más, estupidita que amanece una.
Y mira, el 20 de marzo del 99 fui la protagonista de un pedazo fiestón "el último día del invierno", y bueno, qué quieres que te diga...

sergisonic dijo...

un invierno largo que se ha comido al otoño. en muchos sentidos, seguramente.

Toshiaki dijo...

Hija, qué maravillas de vistas tienes desde ese sofá...

Empatizo contigo, querida Pi-rolítica. La vida es esa vecina de arriba que nunca llegamos a conocer del todo y que, de vez en cuando, nos tira mierda al balcón y otra nos pone la radio con una bonita música...

Fíjate tú, yo tb le dediqué el post de hoy a la vida. Qué coincidencia.

ruidoperro dijo...

Y tan rara, pero es todo lo que tenemos. Y a veces, sólo a veces, como por ejemplo durante ese atardecer que nos muestras, no se está tan mal dentro de ella.

Música dijo...

si q es rara, sí

La Semana Fantástica dijo...

A ver si los raros vamos a ser nosotros, Pi-rolítica (qué bueno, toshi, hijo).