miércoles, 24 de junio de 2009

Sobre lo fácil, el momento y pasar página

Durante el verano de 2001 me leí la trilogía de Ripley, le perdí el miedo al mar y me puse mi primer bikini. Tal vez no exista relación alguna con que me quedara fascinada por un artista del crimen perfecto y porque la vida, mi vida, de alguna manera se estaba quitando de encima un motón de capas de complejos y predisposiciones que me tenían atascada en el camino, sin embargo recuerdo la sensación que me dejaba pasar las páginas de aquellos libros y ver lo aparentemente sencillo que le resultaba a Ripley hacerse con una nueva identidad, con una vida que no era la suya, etc. etc. etc. Fácil.
Recuerdo que una de esas tardes achicharrantes de Madrid iba paseando con mi amigo Fantástico por la Calle Alameda y le contaba la ilusión que tenía en que todo estaba cambiando, tal vez escribiría sobre decoración, tal vez me pondría de freelance, creía que dejaría de ser negra, quería tener un hijo... Y mientras se lo contaba, se metía conmigo porque me acababa de ganar un par de libros en VIPS, no recuerdo porqué. Tenía suerte. Estaba positiva. Era feliz. Por eso me puse el bikini a pesar de aquellos "gorditos", y me metí en el agua, sin miedo. "¿Usted es de Medellín y tiene miedo?", me preguntaron el otro día, y me dejaron pensando. No no tengo miedo. Soy de Medellín y no tengo miedo, es sólo que no estoy lo suficientemente positiva.
Ahora estoy leyendo "Crónica del Pájaro que da cuerda al mundo", de Murakami, y me está pasando mas o menos lo mismo. Quiero una bicicleta de las de cestita cursi delante. Quiero dejarle el miedo a las bicis. No tiene nada que ver con el libro, pero eso quiero y lo demás es demasiado para explicarlo. En febrero, cuando "esquié" por primera vez, tuve un amago de liberación parecido al del mar, pero no duró demasiado, y ahora, no termino de creerlo, parece que es tarde.
La liberación, lo fácil y el momento. Sólo con energía positiva las cosas parecen fáciles. Lo complicado es coseguir mantener constante el nivel de energía positiva. Que no te pueda, Cardhu, la frustración económica sentimental, que no te pueda el astigmatismo y el dolor de ojos, que no te pueda la celulitis, y el tiempo perdido, la página que pasas, el tiempo que viene, la agenda vacía.
Quiero una bici con cestita delante.

(todavía no he hecho la foto para este post)

5 comentarios:

Música dijo...

Cada vez q te abres de esta forma veo mucho de mí y no dejan de sorprenderme las curiosas y hermosas coincidencias(acabo de terminar Al sur de la frontera, al oeste del Sol" de Murakami), tambien llevo tiempo queriendo vencer el miedo a las bicis y la bici q me compre tiene que tener cestita, recuerdo cuando me decidí por el bikini a pesar de mi barriguita, recuerdo el triunfo que fué ponerme el primer tampax (lo apunté en el diario), tambien tengo que vencer la fobia al carnet de conducir (en mi epitafio pondrá: "sin carnet"), este año he vencido el miedo a comer sola en los lugares públicos, cuando me voy a la playita y me da la picá me siento en un chiringuito y me como mi espeto con una buena cerveza.Que maravillosamente complejas somos!!
un beso enorme con cestita reina.

D dijo...

Qué cosas! mi querida Niñapí... hoy, en mi primer día de Bicing (que es como un alquiler de bicicletas urbanas, con su tarjeta y todo), pedaleando como un niño (por que sólo bicicleteaba en la playa y en verano)y atendiendo a semáforos y cedas-el/los-pasos... y feliz, como una perdiz (con piti incluído)... que cosas tienen estas raras raíces y estos extraños dedos de los pies. No sabía dónde dejar este momento, ni dónde guardarlo. Ahora sé que era para ti. Ánimo VALIENTE!

Pi dijo...

Música, sí, es curioso lo de las conexiones. Creo que me entregaré a Murakami sin pudor alguno. Eso del tampax.... hija mía.... jajajajaj

D. linda su imagen en bici... no se me pierda...

Pecosa dijo...

Qué cierto lo que dices de que lo difícil es mantener el nivel de energía positiva. Está siendo una época extrañamente complicada en muchos aspectos...


Yo también quiero una bici con cestita cursi. De color blanco, que pega más con el verano que tanto está costando de estabilizarse este año.

La Semana Fantástica dijo...

Una de las sensaciones más poderosas del verano es pasear en bici con ropa ligera, si es posible, cerca del mar. Recuerdo mi verano del año pasado en O Grove, bici para arriba y para abajo.

Qué bien recuerdas, Pi.