miércoles, 30 de septiembre de 2009

Comienzo a sospechar...

... de mi ojo izquierdo. Parece que ayer se tragó otra lentilla.
Comienzo a sospechar incluso de mí, que hoy me he sentido bien sin demasiado sentido. Tal vez uno de los pocos días del año en que no he tenido ganas de llorar por algo. Es raro. Nada excepcional ha ocurrido. Todo sigue más o menos en el mismo sitio, en el mismo punto de la crisis, y sin embargo hoy tenido esa rara, sospechosa sensación de bienestar que no te la da el amor, sino las sorpresas, pero en ese caso dura poco, o yo-qué-sé.

Ahora que me acuerdo, las Nosoträsh tenían una canción que empezaba así "rara sensación........."


martes, 29 de septiembre de 2009

Estilismo

Pffffffffffffffff.
Es imprescindible un cambio de post.


Ya.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Casarse en 1999

Parece un año gafado. Efecto Y2K con margen de error.
Hoy me he enterado de que a mi amiga M. "la ha dejado de querer" su marido. El padre de sus dos hijas. El motivo de su amor, de que dejara una vida más o menos prometedora y se viniera a ser ama de casa a esta Pequeña Ciudad de Provincia. Le dijo que hasta ahí había llegado dos días antes de su décimo aniversario. "Antes de empezar a desgastaros, antes de que todo empeore y empiecen las broncas", dijo. Adios.

M. va por la calle con unas gafas que le tapan media cara y a pesar de todo se le nota que ha llorado. Que no para, a pesar de los ansiolíticos.

- Lo que tú y yo necesitamos - me dijo también- es un par de negros, tú sabes porqué te digo eso.

- Si eres capaz de decir eso es que van a durar poco los ansiolíticos.

- No, te lo digo porque estoy drogada.

Y me río, porque me alegra que no haya perdido el sentido del humor. Es buena señal. Y sin embargo me duele verla así. Me revuelve el alma imaginarme el agujero que debe sentir en el estómago cuando se acuerda que se acabó, que no se explica cómo, que nunca se pudo imaginar que el amor se acabara, que su amor, el de él, se acabara, que concibiera la vida sin ella, que TIENE que concebir la vida sin él, que su proyecto de familia se fue a la mierda, que no se puede hacer nada.

Me rompe el corazón y me acuerdo de la canción de Cristina y los Subterráneos, y de cómo la ponía de banda sonora de mi vida en aquellos tiempos en los que yo viví lo mismo. Me apetece abrazar a M. y decirle que ya pasará, pero cómo le evitas pasar por todo el dolor que hay que pasar, por ver las estanterías del salón medio vacías, y por ver aquella mudanza a medias, y a dormir siempre en el mismo lado de la cama, teniéndola toda para ti. Y cómo le dices que vaya concluyendo ya, rapidito, que estaba más sola de lo que pensaba, que al final no hay mal que por bien no venga, que no es, que nunca ha sido una mujer frágil, que su proyecto sólo ha cambiado de estrategia, que ahora es una familia "rara", que volverá a sentirse tal vez más guapa que nunca, más mirada que nunca, más capaz que nunca. Ella, reina de su reino y de su vida, con sus princesas.

Y cómo le dices también que escarmiente, que el amor es finito, que nos vendieron motos, que los niños ven Pokemon y las niñas Cenicienta. Pero que no decaiga, que siga creyendo, que el amor debe, tiene que ser otra cosa, aunque te de miedo, aunque vuelvas a llorar, aunque vuelvas a extrañar. Que todo son ciclos, a pesar de que una y su cuerpo madura y envejece de forma lineal, sin tregua, sin prisa, sin pausa. Que ya llegará el momento de cogerle la mano al partner mientras duerme, de comprender en qué momento es cuándo ronca, de escuchar sus ruiditos de la tripa y sus silencios. Que ya llegará, y que entonces reconocerá que tiene miedo, de que la quieran, porque no se fía, de querer, porque duele, porque el amor es finito, porque es lindo, pero duele.

Sólo ella y sólo el tiempo.
En fin. Mi amiga M.
Yo me casé el último día del invierno de 1999.







domingo, 20 de septiembre de 2009

Corto y pego

Para leer en forma interrogativa

Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos alfelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amás
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caída la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.

Julio Cortázar

sábado, 19 de septiembre de 2009

Karaokes caninos

La noche del viernes terminé bailando. Lo de la media que no fue tanto de ribera lo dejamos estar. Me censuro.
Esta noche he conocido a un danés que me gusta y me pone. Danés virtual, por supuesto. Todo en mi vida es virtual. Conocí al danés gracias a A.U., mi primer amor con converse y gafas que aun conserva mis cartas. Es curioso: los que guardan tus cartas son quien menos lo esperas. Se agradece, sin embargo. Cuando esté en el cielo miraré para abajo y me sorprenderé con la cantidad de viejitos que estarán releyendo mis cartas de bucles musicales. Aunque como hoy he visto que la esperanza de vida de las mjeres colombianas es de 75 años, tal vez yo aguante mucho más que ellos. Españoles de ¿mala vida? No. Los españoles no guardan mis cartas. Por eso tengo un blog. Ni lo leen. Mejor.
A U. vive en NY y me sorpende la mujer tan bonita que tiene y los gustos musicales. Mis fetichismos están por algo.
El danés me ha dicho que baile a su ritmo. Me gusta el ritmo. Y me ha hecho pensar, mientras estaba en ello, en El Hombre que Callaba Demasiado, que no tiene gafas de pasta, pero sí converse y vans y vespa y esos topicazos que hace 17 años, en la época de A.U. y mis primeras converse, tenían más gracia, y eran, tal vez, más guays. Pero sin embargo, una sucumbe sin complejos y sin censura a pensar en aquel Hombre de la Papelería que con gusto, tal vez, me vería bailar allí mismo con el danés mientras le canto mirándole a esos ojos que más bien me ponen nerviosa: " I am thinking too much about you, constantly thinking about you".
Qué cosas tiene la música y el ribera.




Vaya, canta Laika. Que freaky es todo in my life.

lunes, 14 de septiembre de 2009

De todas las cosas que no recuerdo

"De todas las cosas que no recuerdo - le escuchó pensar- me gustaría recuperar aquella canción que sonaba aquella noche y que te dije que eras tú.

Y las estelas de los aviones cuando estábamos tumbados en la nieve.
Y el primer beso.
El nombre de tu perfume y el sonido de tu tacto.
Y más.

De todas las cosas que no recuerdo - le escuchó repetir casi concluyendo-".


jueves, 10 de septiembre de 2009