martes, 20 de octubre de 2009

Las ganas que no se van

Y entonces uno sigue, y sigue, y sigue, y pregunta al I Ching, y se ríe sin creerlo, y sin embargo persevera y tal vez alcance.

domingo, 11 de octubre de 2009

sábado, 10 de octubre de 2009

La felicidad y los regalos

Un día de este raro verano, vino Q. y me trajo el regalo de la foto. Me hizo tanta ilusión como si a una pija le regalan un buitón de última temporada. Fuí feliz haciendo la foto, y comiéndome esos tomates como si fueran manzanas, a mordiscos, con sal... huum.


(sí, para los del chiste fácil, el pepino también estaba muy rico)


El otro día, ya entrado el otoño, recibí un SMS desde las aceras barcelonesas con un regalo sparklehorsiano. El nuevo disco de Gryzzly Bear. Fui feliz leyendo el mensaje. Ready, able. De verdad.




Me resulta inevitable no pensar en quien me hace un regalo como estos, cuando suenan las canciones, o miro las fotos (si los regalos son además de entrañables, comestibles). Regalos intangibles. Conexiones. Futuros recuerdos.


A mí también me gustaría que me recordaran cuando escuchan un regalo que hago (qué frase más mal redactada, pero hoy no doy para más).

lunes, 5 de octubre de 2009

Cambio de planes

Me acabo de encontrar esta foto. Me gusta. Era feliz.
Pero no pasa nada.



(Colándonos en el pajar de los titiriteros)

viernes, 2 de octubre de 2009

No me gusta el Cardhu, desde 1974


Hoy me he sentido como el protagonista de Blade Runner mientras me decía: "he visto ponerse el sol no más allá de los anillos de saturno, pero sí reflejado en el retrovisor mientras tenía la luna llena de frente", y no hice fotos. Me sentí cual Tom York claustrofóbico persiguiendo la raya blanca de la carretera con las cortas puestas. LA foto salió movida.
Hoy eme he sentido querida, "sólo faltas tú", me dijo mi nueva compi de trabajo.
Me he mareado conduciendo. Será la gripe. Y se me han saltado las lágrimas viendo la presentación de Madrid.

Hoy me sentido como si fuera el día de mi cumpleaños.

***

Ayer recibí esta foto de regalo.






Son: Herralde y Andrés Neuman (en la moto) y Alan Pauls al fondo. Por unos cuantos detalles hemos llegado a la conclusión, Fantástico y yo, que se la hicieron en Segovia hace dos años, en el Hay Festival.

Puede que ese par de días fueran unos de los más felices de mi vida, por esas razones extrañas que uno no sabe precisar, pero que marcan. Gracias a esos días entre escritores y libros, recuperé la chispita de escribir, pero esta vez, me propuse, con la intención de mantener el hábito, de ser constante, saliera lo que saliera, y dejarlo leer. Tal fue la noche del día de la foto en la que Pauls me invitó a un ginlemmon, y él se tomó un Cardhu.

A mí no me gusta el Cardhu, pero ahora cada vez que entro a un bar, miro en las repisas si hay alguna botella. Así nació este blog, como un propósito de año nuevo, de fin de verano o para salir de un desamor. Y sigue vivo. El exhibicionismo ejloquetiene. Me veo en él y tal vez peca de transparente, hasta he publicado una foto de mi cara. Es la necesidad de decir algo, de dejar constancia, de soltarlo, de explotarlo. Hago balance y veo a Nía y me gusta (sí, sin modestia alguna lo reconozco). Me gusta que saliera del escondite. Me gustan las aceras barcelonesas y la constancia de su historia, por si alguien se siente identificado. Y todo lo que el Hombre que Callaba Demasiado ha inspirado y no lo sabe, y tal vez sea lo más bonito. Me gusta Mi Cardhu, y los pocos que lo leen, porque al fin y al cabo (y aquí todos los blogueros somos recurrentes) le dan sentido a este hábito exhibicionista al cien por cien. Que levante la mano el que no quiere que lo lean. Yo levanto la mano porque no quiero que me entiendan.
En fin.





(Cardhu sospechoso en algún bar de Ávila)



(Cuando sea mayor: "Waiting for you to embrace me, ohohohoh)