lunes, 22 de febrero de 2010

El fleco que de uno de mis chacras pende

Me encantan estos momentos cardhu de pedantería sublime.
Desde que fui la primera vez a una sesión de Reiki, siento que tengo que recoger de mi cuerpo un montón de flecos que pesan como una cortina rancia y apenas me dejan caminar. Que los recojo o que se van enrollando en sí mismo según pasan las sesiones de "equilibrado", como los alargadores de Simón o cualquier mecanismo recoge cable de una aspiradora barata. Así me siento.
Tengo flecos por los que se descuelga mi energía y se va. Como se me va la o. Hoy abrí Rayuela otra vez: "Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente. Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos".... decía Oliveria. Qué lindo es el amor.
El amor es un fleco de esos que me da grima ver en los gráficos de Reiki. Tal vez el que más me pesa, o tal vez el que tengo bloqueado. Este fleco que de uno de mis chacras pende. Y no escarmiento.
Cortázar era Tigre, grrrrrrrrrrrr....

viernes, 19 de febrero de 2010

¿Realmente lo sos?

Hace meses que hablo mucho de vos, que no de tú. Será que uno vuelve a los orígenes. Voseo. Y voseo también, para qué negarlo.
Que nadie estropee los momentos de felicidad. Que nadie rompa equilibrio de, por fin, un día feliz, por lo menos satisfactorio. Que ni un atasco miserable, ni el frío, ni la poli de tráfico acechante se cargue el momento Lali Puna que uno ha trasladado a la noche y a otro escenario que, a pesar del tiempo, sigue siendo el más apetecible para.
Que nadie.
Realmente.





domingo, 14 de febrero de 2010

Clase de composición, suspenso.



Dijo Nicolás: "Mamá, haz con tu magia que esta noche pase rápido". Sus motivos tenía que no vienen a cuento, pero me encantó la frase, Baudelaire del futuro.
Mamá Maga.
El jueves una amiguita de Alicia se puso de rodillas y rezó: "Braulio que estás en los cielos, ¡AYÚDANOS!"
Braulio ángel.
Ayer vino C, con un paquete de Galoises, pero rubios, no los que fumaba Oliveira.
El sábado pasado vino R. y nos encontramos un clavo por la calle. El Clavo de Ávila.
C. y R. me reconcilian con todo. Incluso con EHQCD del que nunca he hablado aquí, o sí, y qué más da, con su historia y sus esperanzas.
Esta semana me crucé con una tienda de nombre sospechoso. Y con un distribuidor de vinos también de nombre sospechoso, el mismo día y después de hacerme otro equilibrado de la energía. Soñé con Valladolid y por la mañana las piezas encajaban (las de Valladolid).
Le doy una vuelta al chip. Es lo mismo, pero desde aquí se ve diferente.
Sagaladula sanchicomula, bibidibá bidibú.


Galoises rubios, no mola lo mismo.


El Clavo de Ávila




Subconsciente urbano



Subconsciente rural (uy!)


"Las penas y las vaquitas se van por la misma senda"


legando a Ávila desde Madrid.


Un nidito de amor para el invierno








jueves, 11 de febrero de 2010

Japón

De aquel viaje a Japón recuerdo especialmente los paseos con 23 por las calles del barrio residencial en el que nos habría gustado vivir si se terciara. Resultó ser una manera distinta de conocer una ciudad de la que esperábamos los tópicos. Yo, sinceramente, me sentía en aquel momento, mirando casitas detrás de las tapias, como si del vídeo de Toe se tratara. A veces me parecía ver a 23 moviéndose en stop motion. Me gustaba también mirarle la cara e imaginarme que tenía una mancha sospechosa en la mejilla izquierda, y que yo, con mi maestría de reiki recién estrenada, se la hacía desaparecer, no, mejor, le descubría que era precisamente la mancha la que le hacía merecedor de El Poder. Demasiado literario todo aquello, pero fue un breve y maravilloso momento de felicidad.
Hombre literatura. Le hablo al hombre literatura de aquel viaje a Japón. 23 tenía una manera curiosa de decir "ciertamente", y no tenía nada de nipón, pero me encantaba tenerlo a mi lado mientras curioseábamos de jardín en jardín, y nos hacíamos ilusiones, y planeábamos vidas y libros y personajes que nunca escribimos, ¿o sí?
Recuerdo también que cuando miramos por fin un horizonte que no fuera urbanita y ruidoso, me dio la sensación de estar dentro de un dibujito de la tradición japonesa, en color pastel, de mentiritas, de esos que uno no se cree que existen, tan acostumbrada a lo agreste o al verde arrebatado donde creció. Crecimos. A 23 se le iba la cabeza contándome cosas mas bien pedantes. Yo seguía en mi mundo dibujado, imaginándome los pies pequeños de las japonesas y rabiosa por no ser tan linda, aunque tengo los pies pequeños. Me embobé mirando los colores, y recordé otros atardeceres. Se me fue la o y me agarré de la Rough Guide roja como si de un salvavidas se tratara y Manuel Horcajo, de repente pudiera sacarme del mejor bucle de negra soñadora que tuve mientras trabajé para él.
En fin.



(Quiero entender ese gris)

martes, 2 de febrero de 2010

El paisaje de mi vida

Nunca había borrado tantas cosas después de escribirlas como en los últimos tiempos. Ni me había quedado sin ganas de actualizar, y de comentar, tantas veces. Nunca, si se le puede llamar eternidad al par de años del Cardhu. Nunca había sentido que no sabía de qué escribir, que la música no me sacaba nada más que ideas bastante desordenadas que no he sido capaz de publicar aquí, (¡¡¡cómo serían!!!!).

El paisaje de mi vida en los últimos meses, digamos que en el último año y medio, es como el de la foto. Las últimas veces que he vuelto de Galicia por esa carretera, todo eran nubes, incluso nieve aquel 10 de abril. Hoy descubrí esta foto y la miré bien. Cuando la hice pensaba en que tenía que ser un reflejo de la tristeza que me produce llegar a La Pequeña Ciudad de Provincia por es carretera. Demasiadas connotaciones. En fin, me encantan las encinas.


La N403 a 20 km de Ávila.