jueves, 11 de febrero de 2010

Japón

De aquel viaje a Japón recuerdo especialmente los paseos con 23 por las calles del barrio residencial en el que nos habría gustado vivir si se terciara. Resultó ser una manera distinta de conocer una ciudad de la que esperábamos los tópicos. Yo, sinceramente, me sentía en aquel momento, mirando casitas detrás de las tapias, como si del vídeo de Toe se tratara. A veces me parecía ver a 23 moviéndose en stop motion. Me gustaba también mirarle la cara e imaginarme que tenía una mancha sospechosa en la mejilla izquierda, y que yo, con mi maestría de reiki recién estrenada, se la hacía desaparecer, no, mejor, le descubría que era precisamente la mancha la que le hacía merecedor de El Poder. Demasiado literario todo aquello, pero fue un breve y maravilloso momento de felicidad.
Hombre literatura. Le hablo al hombre literatura de aquel viaje a Japón. 23 tenía una manera curiosa de decir "ciertamente", y no tenía nada de nipón, pero me encantaba tenerlo a mi lado mientras curioseábamos de jardín en jardín, y nos hacíamos ilusiones, y planeábamos vidas y libros y personajes que nunca escribimos, ¿o sí?
Recuerdo también que cuando miramos por fin un horizonte que no fuera urbanita y ruidoso, me dio la sensación de estar dentro de un dibujito de la tradición japonesa, en color pastel, de mentiritas, de esos que uno no se cree que existen, tan acostumbrada a lo agreste o al verde arrebatado donde creció. Crecimos. A 23 se le iba la cabeza contándome cosas mas bien pedantes. Yo seguía en mi mundo dibujado, imaginándome los pies pequeños de las japonesas y rabiosa por no ser tan linda, aunque tengo los pies pequeños. Me embobé mirando los colores, y recordé otros atardeceres. Se me fue la o y me agarré de la Rough Guide roja como si de un salvavidas se tratara y Manuel Horcajo, de repente pudiera sacarme del mejor bucle de negra soñadora que tuve mientras trabajé para él.
En fin.



(Quiero entender ese gris)

2 comentarios:

Música dijo...

el gris para mí es un color equilibrado, entre el blanco y el negro. Que bonito tu Japón, espero poder tener el mío algún día.

La Semana Fantástica dijo...

Viajes mentales... ¿y laborales? Viajes, anyway.
Japón... ¡está mu lejo! (cantaba Wally años ha).