viernes, 1 de octubre de 2010

Por la boca muere el pez, porque se emborracha de Cardhu y claro, no le gusta

Pues sí, señoras y señores, que hasta aquí llegamos. Hace tres años lo abrió y le dio por contar cosas, a su manera, con cariño, con mucho cariño, pero un día, aleatorio, dejó de alimentarlo y lo empezó a dejar morir. Duele. Hay cosas que duelen y otras que joden mucho más. Se hartó, básicamente.
Tal vez aparezca otro Alan Pauls que la invite a un ginlemmon y le devuelva la pendejada. Ella, el día del tercer aniversario, cierra el chiringuito.

Gracias, si es que queda alguien ahí.


Escrito en una pared