lunes, 10 de diciembre de 2007

En la línea "Perdonen las molestias"



Yo pensaba escribir un post que se llamara: "Redacción: Mi familia", pero va a ser que no. Será "oto día", como dice Alicia y se resigna, o se organiza su agenda, como queramos interepretarlo. Oto día escribiré un post sobre el Puente de la Inmaculada, aquel que transcurrió entre una nube en Mos, con música chula, ocho niños pululando, las caras de la madrecita, las carcajadas de la hermana y los aperitivo del cuñado. Y el Belén del abuelo pintado entre paseo y paseo al invernadero. Oto día, tí.






Ayer recibí una llamada desnuda. De esas que uno no espera, o cuyo contenido, más bien, no espera. De esas que uno siente hasta pudor porque ve el alma de quien habla sin los cartelones de "estamos mejorando para usted" escondiendo el interior. Es bonito vivir cosas así, aunque supongan una pequeña derrota para el propio ego, y eso que últimamente paso por la vida como la vanidosa number one. Pobres nuevos amigos que me desconocéis tanto.






La Vanidosa siente envidia del objeto del deseo de mi interloculor de añoche. Siente envida porque ha sabido permanecer en un corazón. ¿Cómo es posible dejar tanta huella? Que me digan cómo carajo se hace para "entrar a saco en la memoria" para desmantelar, para desmentir, para despojar de su último reducto la soledad de otra persona (perdóname, Mario). ¿Qué poder hay que tener? Y esto es sólo una reflexión, porque después, ¿cómo carajo se mantiene? Y sobre todo, ¿cómo se reponde a la pregunta de cómo se saca del corazón a una mujer así?






Me quedé pensando en eso del amor, los flechazos, de los fogonazos, en los enamoramientos lentos (si es que existen) y en los eternos, que no sé yo a estas alturas. Me miré por dentro para sacar argumentos y defender por lo menos una postura que sirviera de consuelo a esa pregunta retórica (porque era retórica, ¿no?) Y hablé, y hablé, y hablé, y como no tengo rollo ni ná, yo creo que el tu tu tú que escuchaba era una clara directa de que ya me estaba pasando.




El caso es que es tremendo encontrarse con alguien que ama. O que supuestamente ama. Y da envidia porque una quiere ser así, amada, y da miedo porque una se siente cobarde para recibir amor, para corresponderlo, para sentirlo incluso. Una, la Vanidosa, la que va últimamente por la vida sacando pecho y retando al aire diciendo "venga, que yo me atrevo a querer, ¡coño!", se miente. Y siente envidia de las que se enganchan en los corazones ajenos, y de las que reciben llamadas de la Felicidad cuando se van de viaje a Francia, o de la mujer valiente que se dejó ver tan bella como supuestamente es por aquel fotógrafo del blog de aquí al lado. Mujeres valientes, sí. O kamikazes. En activo, por supuesto. ¿Seré así? no sé. Siempre que hablo de estas cosas me acuerdo de un trocito de la La Náusea, de Sartre, que apunté en mi libro de escritos a los 17 años: "Tú sabes que ponerse a querer a alguien es una hazaña. Se necesita una energía, una generosidad, una ceguera... Hasta hay un momento, al principio mismo, es que es preciso saltar un precipicio; si uno reflexiona, no lo hace. Sé que nunca más saltaré".


No sé, no sé. Yo por si acaso llevo puesto un paracaídas (de atrezzo).

(Aperitivo. No nos gusta el Cardhu)

17 comentarios:

martin dijo...

Dos cositas:
1. los enamoramientos lentos existen. Doy fe.

2. ¿Te puedo robar el título "Redacción: Mi familia"?

Pi dijo...

Me quedo tranquila y con esperanza.
Y por supuesto que te regalo el título, y de paso te evito el bochorno de cometer un delito.

david dijo...

Yo estoy de lunes, es decir, de jet-lag, y entre eso y mi torpeza innata hay cosas que no comprendo, pese a lo cuál el siguiente párrafo va a empezar con esa frase que adoro, qué le voy a hacer. Pero antes hay que terminar este y este va de las cosas que no entiendo. Como soy un sociópata, a mi manera entrañable y saltarina, además de no entender cosas no sé qué hacer con esas cosas que no entiendo. Pero como soy un tipo prudente, pese a ser también un grandísimo kamikaze, o de pretenderlo (yo también tiro de atrezzo), también sé algo que suele venir bien, cuando no entiendo algo, y es: un abrazo, Pi. Por si las moscas, digo. Y ¡ya por fin, segundo párrafo!

Por alusiones: Valientísima la mujer aquella en cuestión que me ha hecho el fotógrafo más feliz del planeta. Pero, y esto es algo que ya enseñaban los dioses, con esa valentía que no es una cualidad divina, sino absolutamente humana. Yo creo que la lección inmensa que me ha enseñado a mí esa mujer es que esa valentía la tenemos dentro. Que como mucho, uno puede ser estúpido y no verla. Pero que si la buscamos, ahí está.

Luego pienso que mentira cochina, que sí que era una diosa, que qué más pruebas quiero, y que todo esto me lo invento para soñar con poder volar algún día así de alto y así de rápido. Contra lo que sea.

Lo que nos lleva de nuevo a los kamikazes y los saltos. ¡Por favor, qué es eso del paracaídas!

Y sobre el amor, ya sabes, el amor, esa palabra, y me sé casi de memoria cierto capítulo de cierto libro sin final de cierto argentino con acento francés...

martin dijo...

Gracias!!

Contrastes dijo...

Querida Mengana dos puntos

estoy casi convencido de que no has nacido para ser amada, sino Amante.

Así, con la A mayúscula; ser amado está bien como novedad, pero es un rol que gustosamente lo regalo a quien lo quiera. No tiene mérito alguno, porque no se trata de uno mismo, sino de la imagen que tiene la otra persona de ti.


Ahora, después de Esta Oh Verdad paso a relataros la receta de la sopa de ajo: cójase agua y ajo y...

Créeme, te pega mucho más ser Amante. Además, es lo que mola. Lo importante es sentir, por lo que sea o quien sea, pero sentir, nunca al revés.


Gala sabe mucho, aunque yo tienda a desconfiar de hombres que lleven jerseys rosa chicle...


Cuack!

Pi dijo...

David, lo del paracaídas es para... no sé. Ser kamikaze es precisamente no tenerle miedo a perder la vida en el batacazo, pero como estamos en unos tiempos en que eso es básicamente de pendejos... una mochila que os dé cierta seguridad no sobra, auqnue sea de adorno. Los que tendemos a tirarnos en voladora, como dicen en mi tierra, sabemos que al final va a venir el raspón en la rodilla, los dientes rotos, esas cosas, sin embargo parece que ser precavido es cosa de nuestra generación, y sin embargo, así nos va. Gracias por el abrazo. Y el amor... esa palabra... y las perras negras, y la vida, tarot de claves olvidadas... ay, el julito... o más bien, ay, el oliveira...

Fulano, creía que ibas a decir kikirikí, jo.

Contrastes dijo...

Gallo (Del lat. gallus).


1. m. Ave del orden de las Galliformes, de aspecto arrogante, cabeza adornada de una cresta roja, carnosa y ordinariamente erguida, pico corto, grueso y arqueado, carúnculas rojas y pendientes a uno y otro lado de la cara. Tiene plumaje abundante, lustroso y a menudo con visos irisados, cola de catorce penas cortas y levantadas, sobre las que se alzan y prolongan en arco las cobijas, y tarsos fuertes, escamosos, armados de espolones largos y agudos.

2. m. Pez marino del orden de los Acantopterigios, de unos 20 cm de largo, cabeza pequeña, boca prominente, cuerpo comprimido, verdoso por encima y plateado por el vientre, aletas pequeñas, la dorsal en forma de cresta de un gallo, y cola redonda.

3. m. En el juego del monte, las dos segundas cartas que echa el banquero y se colocan por debajo del albur.

4. m. molinete (‖ juguete).

5. m. Hombre fuerte, valiente. U. t. c. adj.

6. m. Hombre que trata de imponerse a los demás por su agresividad o jactancia.

7. m. coloq. Nota falsa y chillona que emite quien canta, perora o habla.

8. m. coloq. Hombre que en una casa, pueblo o comunidad todo lo manda o lo quiere mandar y disponer a su voluntad.

9. m. coloq. Esputo, gargajo.

10. m. Arq. parhilera.

11. m. vulg. Ál. estoque (‖ planta iridácea).

12. m. And. Corcho que flota en el agua para indicar el lugar en que se ha fondeado la red.

13. m. Col. Rehilete, volante.

14. m. C. Rica. Bocadillo compuesto de una tortilla de maíz con carne, frijoles o verduras picadas.

15. m. C. Rica. cachada1.

16. m. C. Rica. En los muelles, cable de la grúa.

17. m. coloq. Cuba. Hombre adulto.

18. m. coloq. Cuba. dinero (‖ moneda corriente).

19. m. El Salv. Ropa usada.

20. m. El Salv. Pequeño defecto en una cosa que aparenta estar bien hecha.

21. m. El Salv. clítoris.

22. m. Méx. serenata.

23. m. Perú. papagayo (‖ botella de forma especial que se usa para recoger la orina del varón encamado).


Gallo chinguero (no confundir con 'gallo chingón')

1. m. El Salv. El que se utiliza para que provoque a los gallos que van a competir en una pelea. (n.de a.: ¿te suena este personaje, Mengana?)


Después de leer sus acepciones, no deja de asaltarme la misma duda: si un pollo se come un gallo, ¿sería canibalismo?



Sabio país El Salvador... ¡Viva Honduras!

cesar dijo...

Joder,que desmadre de blog.

Pi dijo...

Por? nos lo pasamos bien, ¿no?

david dijo...

Y discutimos sobre kamikazes.

Yo discrepo. Ser kamikaze es que te importe un pimiento pegarte el trastazo.

Ser kamikaze es disfrutar del viento, de la velocidad, de la fatalidad y del vuelo en picado. Y que sea lo que el cielo quiera.

Un kamikaze japonés no ponía mucho cuidado en el cinturón ni en el casco. Hubiese sido un poco absurdo, ejem :P

Patrice dijo...

Yo juraría que te había escrito un comentario, bella. Qué cabeza la mía! Lo que quería decir es que es que me recuerda tanto a mí tu texto que me ruborizo un poco y todo!
un saludo!

Pi dijo...

Qué pobres bobas somos, entonces, reina, que nos preocupamos por las cosas que parece que no le afectan al resto de las mortales! Y no te ruborices, que esta tontería en el fondo es motivo de orgullo!
Cuídate esa cabecita, que me encanta tenerte por mi blog!!!

cesar dijo...

No,si lo decia de broma como bien sabes.Esta claro que el ambiente cada vez es mas discendido y selecto ¿no?.
Creeme,te lo dice el puto vuelo charter en persona.

Verónica dijo...

De blog en blog he aterrizado en este, espero ser bien recibida, o, al menos, que no moleste mi presencia (a la primera indirecta me escabullo, que yo para eso soy muy rápida).

No deberías tener envidia, o sí, ¡quien soy yo para aconsejarte nada! Lo que quería decir es que, por lo que yo entiendo y siento, una no decide, racionalmente, engancharse en corazones ajenos (preciosa expresión, por cierto) ... Las cosas suceden como suceden y algunas estamos tan locas que nos enganchamos sin darnos cuenta. Luego, sucede lo que sucede, pero, ya no hay remedio.

Pi dijo...

Es verdad, uno no elige donde quedarse, a veces sin más aterrizas sin darte cuenta donde nisiquiera tenías pensado, o te dan pista donde no te apetece aterrizar. Pero queda bonito quejarse, jejejejjeje.
Bienvenidísima, por supuesto!!!

FER dijo...

El amor existe, rápido y lento, intermitente, constante, líquido, sólido, vaporoso... de tantas maneras... Pero suele durar, como mucho, tres años, que me lo dijo Beigbeder, así que ni se te ocurra quitarte ese paracaídas, aunque sea de atrezzo.
(Ay, ay, lo siento, que vengo realista o demasiado bien informado. Bueno, como has podido comprobar en mi post de ayer, tengo época desengañada. Llegarán mejores tiempos para la lírica, no lo dudo)

Punto aparte.

Pues ahora con un poco de estrés prenavideño (grrr... me esperan cenas familiares en Salamanca que me hacen temblar).

Besos

Patrice dijo...

Cierto que el amor dura tres años, yo también lo creo. Pero por qué hay otros que duran para siempre aunque no estén? Por qué somos tan masoquistas? Ay!