jueves, 13 de diciembre de 2007

Mi reina, mi princesa y mi angelito.

Anoche me fui tarde a dormir. Cuando llegué a mi cuarto había alguien en mi cama. Una bella mujer en mi lado de la cama. Era Alicia. Mi princesa. Le propuse que se quedara conmigo, la puse sobre la otra almohada y la tapé bien, le hice eso que mi mamá siempre ha llamado "choricito" y que ella misma considera poco tierno, pero que es una de sus máximas expresiones de amor, una sacudida firme pero que te mece, te da calor, te hace sonreir.



Y me acosté a su lado. Hacía tiempo que no dormía con Alicia. Ni con Nicolás. Busqué sus piececitos con los míos, una posición extraña, sí, teniendo en cuenta que entre ella y yo hay más de un metro de diferencia en estatura, pero es que cada una quería dormir mirando para su lado. Me dió gustico sentir su calorcito, y pensé que era lindo eso de estar pendiente en sueños de que no se destapara la espalda, de que me tiraba del edredón, en fin, de esas cosas que siempre estuve pendiente cuando dormía acompañada. Una, que pierde la costumbre.









Alicia es mi protagonista estrella del día, a pesar de que llevo más de una semana poniéndola la primera de la lista. Hoy era su fiesta de Navidad en el cole, y tenía que ir vestida de angelito. Yo no soy una madre coraje, de esas cuyo mundo gira alrededor de sus hijos. No, algunos de los que incluso se pasean por este blog pueden dar fe, de que soy más bien una egocéntrica de cuidado. Pero sí soy una de esas mamás que disfutan con hacer las bolsitas de la merienda y la muda del comedor, el disfraz de Navidad, el ajuar del recién nacido, la ropita de las muñecas, las cortinas del cuarto, la colcha, los cojines, y que se esmera porque vean por la ventanilla del coche lo chulo que se ven los pajaritos volando, los atardeceres y la luna cuando parece una uñita de meñique de bebé.













El caso es que, a pesar de las amenazas que me tocó hacerle durante esta semana ante las pataletas y espectaculos varios que se digna en ofrecerme en exclusiva, Alicia se vistió de angelito y fue el más lindo de la clase.

(La más bella)











Yo llevaba dos semanas pendiente de la tela del vestido, de la puntilla horterísima y, sobre todo, de las alas. Pero como soy como soy, ayer, a la una de la mañana estaba todavía yo, aguja en ristre cosiendo el adorno del dobladillo y el escote, porque, además de dejarlo todo para última hora: me falló mi Reina.













Mi Reina es uno de los mejores regalos que me han hecho en la vida. Mi ex suegra, gran mujer encantadora y buena persona, apareció un día del Pilar con tremendo regalo que, por supuesto, yo creo que no me merecía, y menos en esa fecha, en la que la mayoría de gente que conozco me recuerda y yo nunca, nunca he celebrado (cumplo el 28 de abril, para los que estén interesados, me hace más ilusión mi cumple, vaya, y es que tiene más mérito acordarse de eso que de que me llamo Pilar). Mi Reina apareció despanpanante y femenina con ese rosa chicle y sus mil funciones para hacer "virguerías". ¡Yo quiero hacerle vestiditos a Alicia con nido de abeja!(¿se dice así?), ¡¡¡Ahhh, puedo hacer ojales!!!!¡¡¡y bordar!!!! Madre mía, qué ilusión. Estaba emocionada con mi regalo. Y es que mi preciosa máquina de coser ha viajado conmigo hasta Mos, para hacerle arreglitos a mi hermana y mi mamá. Estoy superorgullosa de ella, a pesar de que ayer me fallara para terminar de coserle la puntilla al vestido de angelito, no sé porqué extraño motivo se enredaba el hilo en la canilla. Pero me dio igual: es heróico trasnocharse porque por fin una manualidad quedara "pulidita", total, ya me había tirado toda la mañana pegando plumas en las alas que YO había diseñado y que había arrancado de otras alas superchungas (por supuesto) de los chinos (que además estaban con un alambre suelto y de las que me rebajaron un euro, oye, que una es una negociante, jejejejej). Y qué alas. Y qué corona de espumillón que picaba en la cabeza! estaba preparada para que Alicia la llevara agarradita con una pincita para que quedara ligeramente elevada de su cabeza, vaya, como un ángel de verdad, porque ¿desde cuándo los ángeles llevan espumilllón en plan corona de espinas?












Yo estaba super orgullosa de mi princesa, por vestirla, por verla cantar y bailar, presentía que iba hasta a llorar de la emoción, algo muy típico en mí en mi peculiar amor de madre. Pero... ¿qué más da que se le hayan caído los tirantes de las alas por llevarlos pegados con pegamento y no cosidas?¿y que se haya retrasado un ratillo la función porque había que subir a buscar una grapadora para arreglar el desaguisado? ¿y que mi princesa tuviera una crisis de miedo escénico y entrara en shock y no bailara, ni siquiera aplaudiera, ni sonriera mientras estuvo en el escenario?¿y que la mamá, que regaba la baba por el salón de actos, no soltara ni una lágrima de emoción?¿y que el hermano, y los hermanos de las amiguitas, colegas de 5 años, no les gritaran "guapas" como les teníamos aleccionados las mamás? ¿Qué más da, si después del acto no había quién le quitara el vestido aunque le hubiera quedado largo, aunque hiciera 2 grados en la calle, aunque el panty fuera beige y se le trasparentaran los calcetines rojos, aunque se le salieran las bailarinas blancas, prestadas, un número más que el de ella? ¿aunque no soportara la "corona" y el escote más bien pareciera palabra de honor? ¿qué más da que la mamá confirmara una vez más que McGiver es una chapuza, pero que su niña, su preciosa y tirana princesita, era el Angelito más feliz al bajarse del escenario?








(My Queen, the best, the one and only)

8 comentarios:

La Semana Fantástica dijo...

No lo dudes, Cardhu mía, algún día Alicia leerá esto y agradecerá en el alma que el vestido no quedase como un guante, y que tuviesen que recurrir a las grapadoras...
Hala, me voy a dormir.

Pi dijo...

Ay, Fantástico mío! más vale que sea agradecida, la gorda linda. Y cuánto se te echa de menos, maldito anaut!

david dijo...

En un contexto totalmente distinto tu post ha sido para mí una versión de la Lista de Schindler: Cuando he llegado a los calcetines rojos la sonrisa se me ha hecho tan grande que se ha pegado una hostia con la pared, a mi derecha, y con la ventana, a mi izquierda (que, como no conocéis mi habitación, informaré de que distan como 4 metros).

Aunque el resto del mensaje, a diferencia de la peli de Spielberg, era en tecnicolor. o mejor, RBG, 32 bits.

Impagable escena y tiene que haber sido digna de ver... Estoy de acuerdo con el señor Fantástico, estos recuerdos luego son una cosa tiernísima de recordar. Incluso yo que soy un neurótico e hice muchísimo el ridículo en los escenarios de mi colegio recuerdo todo aquello con una sonrisilla tonta en cuanto doy esquinazo a mi lado kauffmaniano.

Pi dijo...

Heyy, es verdad, los calcetines rojos!!!
Jo, alegra mogollón (y lo digo en un tono de esos super cursisss que puedo sacar de mi corazón) que algo como esta anecdotilla tierna sea capaz de sacarte, Deivid, una sonrisa de un poco ma´s de cuatro metros de largo (contando la curva), que se quede enredadita en lso grumillos del gotelé, ¿o eres de esos supermodernos con cuaros de paredes lisas?

david dijo...

Así soto vocce confesaré que sonrío más de lo que mis informes de política exterior dicen que sonrío. Pero guárdame el secreto, no sea que se me vaya a venir abajo esta fachada de cínico neuroticomalote y amargadísimo en la que tanto esfuerzo y tan poco talento he invertido durante tanto, tanto, taaanto tiempo.

cesar dijo...

Sin lugar a duda que la enana es la mas bella,sin lugar a duda...y esa barriguita que!.
Esta elementa de mayor va a ser la autentica reina del mambo.Una pena que no bailara y deleitara a la aficion con su famosa vuelta y media con pose a lo cabaret al final.
Gracias por compartir tremendo evento en tu blog.

Verónica dijo...

¿Ves por qué tengo sobrinos en lugar de hijos?¡Ayssssssssssss, qué miedo me ha dado! Si tengo que apañar yo las alas en cuestión, por mucha Reina de la que dispusiera, no llegamos a salir de casa, la princesa y yo.

Te lo digo en serio, si me conoceré yo ....

La princesa se merece todo lo narrado y más, eso, que conste ante cualquier otra cosa (por si tenías dudas al respecto).

FER dijo...

Angelita... :-) Por cierto, me has robado el nombre de mi hipotética futura hija (que quién sabe si llegará algún día; no a corto plazo).