jueves, 25 de septiembre de 2008

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Siento como si el Cardhu se estuviera aguando. Este Cardhu.


Sigo con la Nikon en ristre, con batería, escondida en mi bolso, tirada en el asiento del copiloto, lista y brillante para pillar la imagen del post de la semana. Pero este finde apenas la saqué. Hoy me he puesto a pensar que la foto que debí hacer era la de los siete pares de piecesitos de distintos tonos de piel y nacionalidades, los Descendientes de la Bolsa 10. Y no la hice. Qué lástima.


Últimamente no me encuentro con pastores ni viejitas que me entretengan, y me cuenten sus historias, y apenas se me va la cabeza con la música y las letras y las películas que suelo montarme. Nada. Y pienso en La Tonta Piscina, uno de los proyectos más lindos delante de las que los me he puesto, como es en esto de la educación de la "gente", y bufff. Mi frase por excelncia es "qué pereza", pero esta vez no es pereza. Es que cuesta hacerse mayor y empresario en tiempos de crisis, cuesta ponerle ganas a todo, por lo menos a los hobbies (sí, vale, la educación no es un hobbie), y esto de la crisis, señores, está exigiendo demasiado de mí.


Esta tarde venía conduciendo en silencio y pensaba en el piropo que me ha echado mi principal, llamémosle, Contrincante, algo así como "yo la verdad es que te admiro, eres fuerte, peleas muy bien por lo tuyo, eres admirable". Y yo como una gilipollas sonreí y bajé la guardia. Pero me hizo feliz esa pendejada y entonces, cuando venía por la N110, pensé que sí, que una es fuerte, peleona, berraca como se dice en mi tierra, pero que qué guay ser como esas princesas de los cuentos de "Las mil y una noches", ser raptada por un genio maravilloso, palacio de cojines de colores incluído. Y me imaginé qué guay sería eso de salir de ésta en alfombra voladora, pero que seguro que no sería capaz de salir corriendo, ni siquiera volando. Qué pereza ser tan sensato en esta vida.


¡Dios Salve El Cardhu!




Tráfico denso camino al trabajo.
Hacer click en la foto para ver detalles
El bicho más grande es el Cabrón de Gonzalo. Al fondo, Gonzalo, el pastor.

6 comentarios:

Pecosa dijo...

Siempre te leo, aunque no sé si te he comentado alguna vez...

Me pareces increíble, las cosas que escribes siempre tan alucinantes. Pero no se puede ser siempre un toro, bastante me da la sensación que haces ya... Eso sí, tampoco te permitas tocar fondo: todos tenemos derecho a bajar un poco la guardia, pero lo justo para coger aire y volver a la guerra. No te agues.

Un abrazo.

Pi dijo...

Uy! Pecosa, que me sonrojo!
Gracias, pero no será para tanto (que yo sea increible y que una toque fondo) ¿no te digo que al final no me dejaría raptar por el genio cachas y motorizado? si es que...
Aquí seguimos, en la lucha!
Otro abrazo pa tí!

ruidoperro dijo...

déjate de princesas, cuentos y alfombras, las mujeres de verdad son las que pelean cada día por lo suyo y los suyos, y las de los cuentos no os llegan a la altura de los zapatos.

Yo no creo que pudiera - ni quisiera - enamorarme nunca de una princesita. En cambio, no podría vivir sin una mujer luchadora a mi lado.

Pi dijo...

¡¡BIZCOCHÓNNNNN!!!

aroa dijo...

uy no vayas a dejar este vaso vacío

más tragos, más

y ánimo !

La Semana Fantástica dijo...

Es curioso, yo también ando dándole vueltas a la foto y el post de ese fin de semana que hemos compartido con tantos piececitos... Y no me sale con facilidad.