domingo, 28 de junio de 2009

Calendarios y climatología

Hace noventa y dos días ya era de noche y mi copiloto se bajó del coche, me miró a los ojos después de darme dos besos furtivos en la mejilla mientras conducía y se despidió. Los dos sonreímos, desde el alma, supongo. No lo he vuelto a ver. Principe Pío y todas esas calles repletas de coches estaban iluminadas, atestadas de gente y hacía mucho viento. Y frío. La AEMT se equivocó para esa tarde de primavera en Madrid.
Cuando el copiloto cerró la puerta, se terminó la canción que él venía cantando y medio bailando y siguió la que pongo aquí abajo. Sin tristeza, sin nostalgia, con una leve sonrisa y con esa sensación extraña de quien no sabe que todo de repente va a cambiar, y sin embargo sabe que ha sido medianamente feliz aquella tarde, repetí la canción durante cien kilómetros.
Hoy he caminado sin sombra con mi Braulio cegatón a medio día, bajo el sol, por camino de tierra, entre amapolas, con la cabeza alta sin miedo a las culebras, y hablando sola. Después cayó una tormenta y desde el coche a mi casa, Braulio y yo nos mojamos. Me dio frío.
El clima y su variantes. El calendario y sus variantes. El reloj. Todo relativo. Todo cambia. Si algo he aprendido del I Ching durante estos 92 días que llevamos de conocernos es que todo cambia, no hay movimiento sin calma previa y viceversa, espera sin acción y viceversa. La vida, me la imagino cada vez que abro ese libro, es como una batalla con ejércitos vestidos como los de Xiam, donde importa el cielo, la dirección del viento y cómo sale el sol, o la luna. Una guerra con treguas más o menos duraderas. Cruel, pero atractiva. Satisfactoria si ganas, interesante si pierdes, porque después de las derrotas vienen las victorias, y viceversa. Consuelo de tontos, para resignados. Hoy amanece con sol y por la tarde llueve. Hoy hace noventa y dos días, mañana tal vez sea el día 1, y otra vez. La vida.
(Me gusta la luz que hay encima de los cielos de tormenta)




2 comentarios:

D dijo...

Brindo, con este Colacao, por lo que fue y pasó, por lo que está y es y por lo que llegará y será. Brindo por que no se me ocurre nada mejor por lo que brindar que un día 1. Por ti, Niñapí!!!

La Semana Fantástica dijo...

Así que la derrota es interesante... Voy a creérmelo.