sábado, 19 de septiembre de 2009

Karaokes caninos

La noche del viernes terminé bailando. Lo de la media que no fue tanto de ribera lo dejamos estar. Me censuro.
Esta noche he conocido a un danés que me gusta y me pone. Danés virtual, por supuesto. Todo en mi vida es virtual. Conocí al danés gracias a A.U., mi primer amor con converse y gafas que aun conserva mis cartas. Es curioso: los que guardan tus cartas son quien menos lo esperas. Se agradece, sin embargo. Cuando esté en el cielo miraré para abajo y me sorprenderé con la cantidad de viejitos que estarán releyendo mis cartas de bucles musicales. Aunque como hoy he visto que la esperanza de vida de las mjeres colombianas es de 75 años, tal vez yo aguante mucho más que ellos. Españoles de ¿mala vida? No. Los españoles no guardan mis cartas. Por eso tengo un blog. Ni lo leen. Mejor.
A U. vive en NY y me sorpende la mujer tan bonita que tiene y los gustos musicales. Mis fetichismos están por algo.
El danés me ha dicho que baile a su ritmo. Me gusta el ritmo. Y me ha hecho pensar, mientras estaba en ello, en El Hombre que Callaba Demasiado, que no tiene gafas de pasta, pero sí converse y vans y vespa y esos topicazos que hace 17 años, en la época de A.U. y mis primeras converse, tenían más gracia, y eran, tal vez, más guays. Pero sin embargo, una sucumbe sin complejos y sin censura a pensar en aquel Hombre de la Papelería que con gusto, tal vez, me vería bailar allí mismo con el danés mientras le canto mirándole a esos ojos que más bien me ponen nerviosa: " I am thinking too much about you, constantly thinking about you".
Qué cosas tiene la música y el ribera.




Vaya, canta Laika. Que freaky es todo in my life.