domingo, 9 de noviembre de 2008

Diazepán, tortitas y otras meriendas

Conozco a E. y a M. desde que llegué a este país. Años e historias han pasado, pero ayer, a pesar de no haber perdido el contacto nunca durante estos 16 años, por fin volvimos a merendar juntos. Como en los tiempos de Pamplona.


Recogí a M. en la puerta de su casa, ella con una bolsita de castañas del pueblo, yo con una de Mercadona por si se me mareaba en el coche. M. siempre sale de una para meterse en otra, y ayer le tocaba el turno a los vértigos, así que entre los viejos y conocidos puñales que lanzaba volando E. desde el asiento de Nicolás (sin elevador, claro), M. se reía de ella misma con movimientos más que nada robóticos. No hubo pota. Ni siquiera necesitó agarrarse del brazo, ya decía E. que con una tarde compras eso de los vértigos iba a desaparecer, y oye, que el diazepán que le habían mandado por si se el problema venía de una contractura cervical, qué relajadita nos la traía. Y que lo digan: entre M. relajada y E. que nunca se orienta, yo me limitaba a hacer preguntas de tráfico que se perdían en el infinito mientras sonaba de fondo un "vas bien, Pi", a pesar de estar cruzándome en diagonal los cuatro carriles de la glorieta de Atocha para subir a la Plaza Mayor. Ellos son así.


Merendamos tortitas con caramelo y nata, copa de Ben&Jerry's con brownie, y pedazo de tarta de chocolate para homenajear la supervivencia en plena crisis, en la cafetería de El Corte Inglés de Callao, opción A definitiva porque todavía no habían llegado las hordas de la tercera edad a okupar las mesas del mirador. La opción B era Nebraska, pero me temo que los tiempos cambian y allí no me habría cruzado con tantas chicas guays en el baño, esas que mantienen este tipo de conversación mientras esperan turno jugueteando con su impecable collar de perlas mientras el señor esposo las espera en la mesa:




Chica 1 - Uy, cuánta gente!


Chica 2 - Es que un par de baños para una cafetería tan grande.


Chica 3 - Y en un Corte Inglés!


Chica 2 - Es que lo tendrán diseñado así en cada planta y...


Chica 1 - Pues yo es que casi no me aguando, jejeejje (y se le movía el escote y el collar, mientras yo, estupefacta, pensaba si insinuaba que la colara yo, que con cuarenta años menos también me hacía pis)


Chica 2 - Pues como todas! jejejeej


Chica 1 - Yo es que con la medicación....




Entonces cuando yo salí del baño, no sin cierto sentimiento de culpa, escuché una voz conocida que desde la fila y con acento burlón me decía:


-Hola, Pilar!


Y miré a M. y me vi con ella dentro de un montón de años más, medicadas, meonas, con nombre de señora y merendando en el Corte Inglés. Cómo no reirse de esas cosas.



(El cielo de Madrid, las estelas, Ópera)

13 comentarios:

cantaruxa dijo...

yo te invito a un ginlemmon, con ese cielo y esas "cositas simples que te hasen felis"...y no tan simples, como poder merendar con los amigos. bks d noviembre galego

manuel_h dijo...

la gente habla demasiado alto en las filas

Pecosa dijo...

Pi al volante peligro constante, ¿eh? ;)

Vaya merendola os pegasteis, guapa.

¿Por qué siempre hay colas de infarto en los baños de los Cortes Ingleses?

(Nena, qué fotos... los grandes amaneceres y grandes atardeceres te persiguen...)

Pi dijo...

Cantaruxa, una merendola contigo y E. sí que molaría, viendo barquitos en piñeirón...

Manuel H. ¿y lo divertidas que son esas conversaciones que se escuchan sin querer?

Pecosa, y eso que me dejé la cámara en casa y no pude hacerle fotos al atardecer de hoy: nubes rosas al sur, amarillas al oeste, oscuras al este, ay! Pero me da miedo ser repetitiva, jejeje

La Semana Fantástica dijo...

El Corte Inglés de Callao sigue siendo uno de los mejores sitios de Madrid para reencontrarse. Incluso para los amigos que nunca se fueron, como nosotros.
¿Y yo qué hago cuando seáis dos viejas meonas y os vayáis al baño? A rajar de mí, seguro...

aroa dijo...

ay, yo he ido ahí un puñao de veces... y he llevado a un puñao de personas que se quejan mucho de que sea corteinglé

pero es que mojar bollitos en un café a esa altura, con las hormiguitas madrileñas ahí abajo de compras de cáscaras de pipa donde pasar el invierno es estupendo

no te vimos...

beso, aroa

chuikov dijo...

qué bonita foto!

Pi dijo...

Fantástico: tú serás un viejo verde y prostático, jejejee.

Aroilla pilla, sólo me quedé un rato por la tarde, y qué quieres que te diga, ya que se queda a tomar café, SE QUEDA.

Chuikov, (qué difícil s escribir tu nombre) ya sabes, el cielo de Madrid, los atardeceres de Ópera...
Y si no sabes, pues eso, jejeje.

La Semana Fantástica dijo...

Pues te tocaré el culo al pasar, Pi.

martin dijo...

alguien dijo culo?


el título...buenísimo

Pi dijo...

Pues yo te miraré con desprecio otras cosas, queri,y me centraré en los yogurines de 50.

Sí, Martín, dijo CULO, qué fuerte.
(qué rico verte por aquí, no?)

cesar dijo...

Tremenda bacanal.

Tesa dijo...

Qué bonito es el cielo de Madrid. Quizá sea la ciudad que tiene mejor luz de España. Te lo digo yo que siempre estoy en las nubes.

Esas señoras del baño ya eran así a los 30, porque la gente no cambia tanto como se dice. Yo tengo cincuenta y cuatro y el único estereotipo que cumplo es que gané dos tallas y me puse pelín fondona con la menopausia, pero poco más.

Conozco mujeres jóvenes que ya llevan collar de perlas y tienen conversaciones insulsas mientras meriendan con sus amigas, en vez de echarse unas risas malévolas, hablar de arte, de sexo, de viajes, por poner unos ejemplos.

La cafetería de Callao está muy bien para quedar a charlar y merendar, nadie te moleta y tienes la ciudad a tus pies.

Besos, Pi