lunes, 6 de julio de 2009

Ñoñez, ñoñedad o simple ñoñería

Soy ñoña y como tal he de admitir que me enamoré de Oliveira. Ñoña o friki o ambas cosas, o viceversa. Hace muchos años me imaginé dibujándole los labios a Oliveira. Hombre difícil, el menos ñoño, cobarde más bien. Él, apesar de todo. Me releí Rayuela sólo por estar más con Horacio, porque el libro no me bastaba, porque me encantaba el Líder de la Manada por excelencia, porque soy así de pendeja.
En estos días extraños de rara linealidad en mi ánimo, me ha dado por recordar lo que quería del amor. Uno se va perdiendo en la vida y se va enredando en las historias y, al final, se le olvida qué era lo que quería. Yo quería un amor truculento, de esos que duelen y no se curan, se dejan y se retoman, juegan al destino, a encontrarse en una calle cutre o tristona de Buenos Aires, Montevideo o París. Pero me entretuve en optimismos, en amores reales, en compromisos reales, bodas e hijos, trabajos y obligaciones, frustraciones, desamores, fracasos, penas y vueltas a empezar cuando ya no se sabe qué hay que empezar. Tal vez ha llegado el momento de empzar a. Me he encargado de llenar de colorines mi propia vida para llevar mi corazón en ristre, a pesar de saber que ya nada será eterno, que el amor es finito, lineal, temporal y rara vez auténtico. Que ya pa`qué. Tengo nostalgia de mis veinte años agarrada a Rayuela, soñando con jugar el juego del amor y la suerte, del destino que ¡ah! puede que sí te ponga otra vez en mi camino, o, ¡vaya! va a ser que no vuelvo a verte sino en la figura de Talita, y mientras tanto, la vida avanza y uno en el fondo sabe que no habrá nada en el corazón como. Tengo nostalgia porque la vida me ha traído hasta aquí olvidándome de lo que quería, conveciéndome de que era una tontería, improbable, injusto, incluso insensato. El amor. Me cito sin ningún tipo de tristeza: "...cuando ya no se sabe qué hay que empezar".


(No hacía fotos para el Cardhu cuando tenía 20 años)

5 comentarios:

Pecosa dijo...

"...cuando ya no se sabe qué hay que empezar". Pues empieza a, Pi.

Yo pienso igual respecto al amor, ya no tengo el concepto de él que tenía hace diez años, pero se asume. No queda otra. Y se disfruta igualmente.

La ñoñería mola mogollón, qué leches.

Pi dijo...

Hay ciertos comienzos que precisan dos, Pecosa, y cuando una está sola como que no compensa ni plantearse ná de ná. En fin.

Música dijo...

no merece la pena plantearse nada estando sola, la verdad que no.
A ver si Fortuna nos visita y nos trae algo maravilloso, pq nosotras lo merecemos leche!
besazo guapa!

Pecosa dijo...

Ya, Pi, pero por esa regla de tres perderían sentido muchas cosas...

De todas formas, quizás tengas razón y el tema sea no plantearse nada. A veces cuando uno deja de pensar en algo es cuando estas arrancan.

Jesús Moguel dijo...

el problema pecosa, como se le hace para dejar de pensarlo.. je je, felicidades pi, que bonito texto !!!