(sí, para los del chiste fácil, el pepino también estaba muy rico)
El otro día, ya entrado el otoño, recibí un SMS desde las aceras barcelonesas con un regalo sparklehorsiano. El nuevo disco de Gryzzly Bear. Fui feliz leyendo el mensaje. Ready, able. De verdad.
Me resulta inevitable no pensar en quien me hace un regalo como estos, cuando suenan las canciones, o miro las fotos (si los regalos son además de entrañables, comestibles). Regalos intangibles. Conexiones. Futuros recuerdos.
A mí también me gustaría que me recordaran cuando escuchan un regalo que hago (qué frase más mal redactada, pero hoy no doy para más).
2 me han invitado a un ginlemmon:
Pero esas son cosas que no se imponen.
Esos son los mejores, no los que vas a una tienda, te dejas una pasta, pero no son personales... Totalmente a favor de ese tipo de regalos!
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