lunes, 16 de febrero de 2009

Midori Conection

La semana pasada fue extraña. " Los acontecimientos se precipitaron en mi cabeza", y llegué a estresarme. El bajón no duró más de un par de días, pero. Me perdí en un bucle de "Breath" de Pink Floyd la madrugada del domingo y el Cardhu no respondía. Me salvó, de repente, 23, que apareció en el messenger desde el otro lado del Atlántico y nos quitamos las historias de vectores y 15 años sin vernos y comunicarnos para recuperar nuestros registros. Me salvó y me pidió que le contara mi parte de la historia, sin ahorrar palabras. Que le contara qué pensaba yo aquel 16 de mayo a las 4 y media de la tarde cuando él me pidió la hora y llevaba reloj. Pero el Cardhu no respondía tampoco, y me atasqué. 23: me da rabia no poder llamarte aquí por tu apellido, no soy capaz de contarlo todo. Qué fácil es decir, tantos años después, que si yo hubiera dejado de ser una cobarde el rumbo de la historia habría cambiado. Tú también lo fuiste. En esa época yo creía y confiaba en la magia, y si era que no, otra vez sería, o sólo así tendría que ser. Sin más. El bucle del domingo y el encuentro con 23, me hizo tener nostalgia de aquellos tiempos en los que no me comía la cabeza. La semana pasada quise volver a tener 18 años, y sentir como en aquella época. Cómo pesa la experiencia.

Entonces el miércoles recibí un mail de mi amiga B. con fotos y sentido del humor, y un guiño. B decía que se había acordado de mí leyendo Tokio Blues, de Haruki Murakami, que me gustaría. Y como si fuera el destino que quería unir los puntos de esos que forman dibujitos en el papel (...) me lo he leído antes de responderle a B. y de paso he descubierto la conexión entre mi estado de ánimo de la última semana y las señales que estaba recibiendo: se llama Midori Kobayashi.

Midori significa verde en japonés. De papel verde eran las nadadoras de Matisse que El Pintor recortó para decorar mi cuarto en los años de universidad, y el color con el que se me asociaba en otras partes de otras historias. Verde, aún hoy, en mis jerseys preferidos, en los cojines de la cama y el rotulador con el que subrayaba los apuntes. Gamas de verde.

Y como llegados a este punto me he atascado y se me ha olvidado lo que quería decir, lo dejo. La Cardhu se ha atascado. Y como compensación, si es que algo hay que compensar, hoy foto y canción, para bucle de lunes soleado y con la cabeza en su sitio. Pfff.




(Paisaje urbano de Madrid con hombre desnudo)





6 comentarios:

Música dijo...

verde...el color del que espera...
Mi color tb es el verde Pi, es precioso, ahora mismo voy con mi traje de noche (el pijama): pantalón rayas negras y verdes y la camiseta verde rebelde.
Te mando una cajita con tres cosas: paciencia, confianza y ESPERANZA. El beso de yerbabuena para que te hagas una guirnalda fresca y nueva, para que sonrías y des la bienvenida a todo lo nuevo y bueno que está por llegar, ya mismo termina el invierno, ya verás

Una chica frívola dijo...

¡ME ENCANTA ESE PEDAZO DE HOMBRE DESNUDO!

ainhoica dijo...

esa historia de 23 me la tienes que contar, soy todo oídos el sábado. besos bella.
Ainhoica

Pecosa dijo...

[EN LA MENTE DE PECOSA: "No soy cotilla, no soy cotilla... ¿Quién será este 23? No soy cotilla, no soy cotilla... ¿¿Qué debió pasar?? No soy cotilla, no soy cotilla...]

Pi dijo...

Música, cajita recibida, siempre viene bien tener ma´s provisiones de lo que, aunque no lo parezca, sí te tiene. Gracias!!

Chica frívola, bienvenida! No veas tú qué hombre, de esos que por las noches tienen pinta de dormir y callar, dormir y callar, jejejeje.

Ainhoica, Pecosa, la historia de 23 crea más expectativa de loq eu en realidad fue, lo que pasa es que una es una peliculera desde que nació, algún día la contaré.
Besitos a todas!!!!

cantaruxa dijo...

cardhu! mi querido laurent vive justito enfrente de este amable maniquí...bucles de la vida...