martes, 18 de agosto de 2009

El mantel de México

Hoy he desayunado en el patio. Con el mantel de María Celedonia, recuerdo de Chichen Itzá, el favorito de Nicolás, y también de Alicia. Hay cosas absurdas en mi vida, y una de ellas es haberme ido a México en plena separación con toda la familia de mi ex, y mi ex. No me arrepiento. Yo viví el viaje a mi manera, y me traje de recuerdo una jarrita de latón con florecitas chiquitas verdes, un cojín bordado de colorines y el mantel de María Celedonia. Me acuerdo que me crucé con ella entre las pirámides de Chichen Itzá, yo recordando el episodio de Barrio Sésamo versión latinoamericana en que salían las pirámides y me emocionaba, y ella vendiendo sus bordados "artesanales" hechos a máquina. Era una viejita desdentada, muy india y gordita. Me enterneció porque soy así de pendeja, le pregunte su nombre y le compré el individual kitch como él solo. Y no le pregunté por su vida porque yo iba acompañada y no procedía. Me habría gustado, echo de menos que la gente que me cruzo me cuente sus historias, echo de menos hasta al viejo verde de Gonzalo y a Faustina que no para de llorar, y a Bienvenida y Felicísimo, una pareja de la que nunca he hablado en el Cardhu y que me llegó al alma sentaditos tan monos y felizmente casados a sus ochentaitantos delante de su casa de piedra en Las Hurdes. En fin, algún día me volverán las ganas, cogeré el coche, encontraré historias y le echaré aceite de teca a la mesa para que salga bien en las fotos.



2 comentarios:

Pecosa dijo...

Qué rico desayuno, mmm...

El mantelito está re lindo (me sale "re lindo" en lugar de "súper bonito" porqué llevo una semana rodeada de argentinos y todo se pega). Y la foto está perfecta, estilo rústico. Pim pam.

Anónimo dijo...

llevas muxo sin escribir pi
vamossssssssssssssssss